Grupo de voluntarios que cuidamos la biodiversidad de las balsas de Alcublas
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domingo, 13 de enero de 2013

Gatoveros y Alcublanos se unen para cuidar balsas.



Esta historia empieza utilizando las redes sociales, que ayudan mucho y son una buena herramienta de comunicación. El día 30 de abril del año pasado, nos vimos gratamente sorprendidos, por una comunicación de facebook, en la que Héctor se ponía en contacto con nosotros, pues había seguido nuestro blog y deseaba realizar en Gátova, el trabajo que hace Gallipato Alcublano en Alcublas.
Durante este tiempo que hemos mantenido correspondencia, Héctor, ha sido de gran ayuda, pues nos ha asesorado sobre plantas y flores que tenemos en nuestro término.
Vino el catastrófico incendio y el asunto de la visita a Gátova se fue posponiendo. Las circunstancias mandaban y necesitábamos dedicarnos en cuerpo y alma a nuestro pueblo. Pero ya lo dice el dicho “más vale tarde que nunca”.
Por fin el día 23 de Diciembre pasado quedamos con los gatoveros a la entrada de su pueblo y hacia allí nos dirigimos, debemos de reconocer que nunca antes habíamos estado en Gátova, dicho esto, nuestros ojos estaban preparados a convertirse en esponjas.


En la entrada del pueblo, nos esperaban Rodolfo y Héctor que se habían puesto en contacto con nosotros, tras las presentaciones y recoger al padre de Rodolfo, que es miembro de la Sociedad de Cazadores, buen guía teníamos para emprender el recorrido.





Empezamos por la Balsa de la Fuente de la Fonfria, que es gestionada por el ayuntamiento y el agua le llega de una conducción directa desde la fuente.
Es una cubeta de hormigón, con agua muy clara, pero en la que los muestreos que realizamos resultaron poco provechosos, pues no encontramos ningún habitante.



Cerca de ella está, la segunda balsa que íbamos a visitar,  la Balsa del Barranco de la Fonfria, gestionada por la Sociedad de Cazadores, en ella encontramos renacuajos de Bufo bufo, el agua le llega desde la fuente de la Fonfria. La enea la cubre con prodigalidad, pero aun así encontramos vida en ella.



Seguimos con el estupendo recorrido que nos estaban brindando nuestros amigos gatoveros y después de algunas “rochas” llegamos a la balsa del nacimiento del Barranco de los Cinglos, curiosa balsa que recoge desde una pendiente pronunciada de rocas, allí empezaron las sorpresas y encontramos algunas notonecta y Branchipus schaefferi, fue grande la alegría que nos embargo. Su fondo es de roca con sedimentos de escorrentía, la rodean masas de juncos. Esta balsa también está gestionada
por la Sociedad de Cazadores.



Proseguimos con nuestra ruta y llegamos a la balsa de Los Collaos, donde también tuvimos la sorpresa de encontrar vida dentro de ella, nos volvieron a salir los Branchipus schaefferi, también alguna notonecta. Balsa de tierra gestionada por la Sociedad de Cazadores, tenía algo de agua y sobre todo el verde estaba muy presente.



El siguiente punto agua que visitamos es una construcción, para recoger agua en la que había sedimentos de escorrentías, encontramos abundantes renacuajos de Bufo bufo, está situada en el inicio del Barranco de la Garrofera, tiene balsa de decantación a su entrada y esta rodeada de bastante coscoja.



Estábamos gratamente sorprendidos de todo lo que contemplaban nuestros ojos, nuestros amigos estaban tan bien sorprendidos de encontrar vida en lugares en los que no sospechaban que hubiese.



Después y como colofón visitamos una balsa y abrevadero de ganado y en ellos volvimos a encontrar vida, estos ya en termino de Altura, en la balsa encontramos notonectas y Branchipus schaefferi. La balsa estaba situada en zona de las Navas y el puntal del Albalat y el abrevadero está próximo a Mas de Camarases en la zona de Caparrota, allí encontramos efímeras (Ephemeroptera), insectos aladas de muy corta vida de ahí su nombre.




El día había sido excitante, lleno de felices encuentros y el conocer a unos amigos que con los que compartir nuestras inquietudes y aficiones, sobre todo amar a la naturaleza.



Fuentes:
Hector Hernandez
Rodolfo Zapata
Toni Martinez
J. R. Casaña






jueves, 24 de mayo de 2012

El Cole de Alcublas visita la Balsa Silvestre


El pasado lunes los escolares del CRA El Pinar, Aulario de Alcublas salieron de excursión con sus profesores a visitar la reserva de fauna de la Balsa Silvestre.

Esta visita fue concertada por los profesores con El Gallipato Alcublano, con anterioridad se trabajó en el colegio con el tema de los anfibios.

A los niños de los cursos superiores se les dio la opción de hacer la visita en bicicleta, el resto lo hicimos a pie y a primera hora ya estaba toda la calle del colegio llena de bicis arriba y abajo y haciendo peligrosos derrapes, afortunadamente sin consecuencias.

El día amaneció nuboso lo cual nos benefició en la marcha mitigando los efectos del calor. En dos grupos los de a pie y los ciclistas emprendimos el camino a la Balsa Silvestre, quedando en reunirnos en el Navajo de las Cañadillas.

Por el camino se les fue explicando a los niños diversos temas, que no están en sus libros y con los que nos íbamos encontrando, hierbas, mojones de aviso al ganado, paredes de piedra seca, aves rapaces, etc. Ellos se mostraban muy interesados por todo y hacían numerosas preguntas. Aunque siempre tenían en su mente el encuentro con ese animal casi mítico y casi una leyenda del que muchos hablan y pocos han visto, EL GALLIPATO.


En el Navajo de Las Cañadillas nos reunimos con los ciclistas, donde pudieron comprobar los efectos de la sequía y sus efectos sobre los anfibios que allí habitan, en pequeños espacios de agua se concentraban gran cantidad de renacuajos de sapo, ayudados por los niños rescatamos gran cantidad de ellos para depositarlos en la Balsa Silvestre, de continuar en el navajo morirían seguramente si no llueve antes.

Continuamos el ascenso hacia la Silvestre, ahora la mayoria de los ciclistas caminaban, las rochas se les resistian y por fin llegamos a la balsa, donde nos esperaba la estrella del día: "EL GALLIPATO ALCUBLANO".

Después de almorzar preparamos una mesa donde pusimos un acuario de cristal con una decena de gallipatos, que habíamos capturado con anterioridad a la visita, el momento fue de máxima expectación agolpándose todos niños y profesores alrededor de la mesa para poder contemplarlos. No era una leyenda urbana. existían, estaban allí y en su pueblo, como me dijo un chaval, en Valencia no tienen gallipatos, ni en el Bio Parc, ni en el Oceanografic, esto era muy importante para él.



Después de numerosas preguntas, algunas sorprendentes, que contestamos como pudimos, llegó el momento de devolver los gallipatos y los renacuajos y sapillos a la balsa, entonces nos pidieron hacerlo ellos y poder cogerlos, a lo que accedimos con el ruego de  que lo hicieran con mucho cuidado y si dañarles.

Ese fue un momento muy bonito, todos querían cogerlos, los examinaban, querían ver como sacan sus costillas para protegerse, se los pasaban unos niños a otros, todos los tuvieron en sus manos y disfrutaron ese momento que seguramente nunca olvidarán.

Mas tarde los colocaron en la orilla de la balsa y vieron como lentamente se iban introduciendo en el agua y volvía a su hábitat natural.

Una jornada muy satisfactoria para todos y que esperamos repetir para que los niños alcublanos también conozcan a el Triops cancriformis, crustáceo que habita el planeta desde hace 250 millones de años y que también tenemos la suerte de tenerlo en nuestro término.




lunes, 9 de enero de 2012

La Enea. Flora de nuestras Balsas

Espadaña, Totora, Enea, Anea, Junco, Bayón, Bayunco, Bohordo, Henea, Junco de la pasión, Maza de agua

Typha latifolia


Siguiendo con la nueva serie de artículos sobre la flora de nuestras balsas, hoy os vamos ha hablar de una planta que no se veía antiguamente en Alcublas, quizás debido a que el ganado daba buena cuenta de ella y tampoco se utilizaba para las sillas, pues mayoritariamente se utilizaba el hilete. Esta planta es Enea (Typha latífolia)


Balsa La Pedrosa (Alcublas)

La Enea o Espadaña es una planta herbácea acuática frecuente en humedales. De unos dos metros de altura, su nombre alude a la forma de sus largos tallos que simulan afiladas espadas y terminan en una mazorca con forma cilíndrica. En su interior se alojan numerosos insectos y también proporciona cobijo a muchos anfibios y pequeñas aves.

De esta planta se obtiene una fibra vegetal muy usada desde la antigüedad, la anea, para construir objetos como esterillas, asientos de sillas, cestas y otros productos artesanales.

Balsa Silvestre (Alcublas)

Además, sus brotes se recolectan en muchos países para su consumo, bien hervidos o crudos en ensalada. En el norte de África hacen una harina con las raíces secas y en Nueva Zelanda y la India la obtienen del polen de la planta.

Forma: Planta anual
Tipo de hoja: Hoja perenne
Floración: Florece entre mayo y agosto

Balsa La Pedrosa (Alcublas)

Alimento

La espadaña muere y vuelve a brotar cada año. Los brotes se recolectan en invierno y primavera, cuando comienzan a aparecer sobre el agua. Se pueden hervir, consumirse como espárragos o en ensalada como si fuera verdura.

Roy Genders (Plantas silvestres comestibles, Ed. Blume) nos muestra la siguiente receta de ensalada de cangrejos y espadaña: Los brotes jóvenes se recolectan cuando miden 15 cm. de altura. Se elimina la vaina exterior y se comprueba que el interior es de color verde pálido y aspecto suculento. Se pica en crudo y se añade en una ensalada con cangrejos. En esta ensalada se ponen hojas de berro y en ellas se mezclan los cangrejos o langosta pelados. Servir con vinagre de estragón.

Juan Antonio de la Rica (Del campo a la mesa, Ed. Nemosa) también nos da la siguiente receta de brotes de espadaña con mantequilla: Se recolectan los brotes tiernos, se limpian y se les quita la parte externa como si fueran ajos tiernos o cebolletas. Se atan en pequeños manojos y se introducen en agua hirviendo, donde permanecen durante 15 ó 20 minutos. Aparte se prepara una salsa fundiendo mantequilla con sal y pimienta blanca molida y se vierte sobre las espadañas en el momento se servirlas calientes.

Las flores masculinas (las superiores) también se pueden consumir antes de que maduren y se salgan del capullo. Normalmente se consumen cocidas como si de una mazorca de maíz se tratara. Manuel Durruti (Hierbas silvestres comestibles, Ed. Everest) recomienda la siguiente receta: Las “mazorquitas” se cuecen en un recipiente con abundante agua y sal durante 5 minutos. Después se retiran del fuego y se rebozan bien en mantequilla derretida con un poco de sal. La parte central es leñosa, por lo que hay que comerla como si fuera un pinchito.



Balsa La Pedrosa (Alcublas)
Las semillas se recogen maduras y se tuestan. Al parecer su sabor recuerda al de las nueces. Las raíces se pelan y se cuecen para consumirlas como verdura. Hay quien las come crudas en ensalada. En el norte de África hacen harina moliendo las raíces secas y en Nueva Zelanda y la India la obtienen del polen de la planta.

Navajo Fuente del Puerco (Alcublas)
Descripción y características
Las eneas tienen un rizoma que puede ser muy largo y crece horizontalmente. De él surgen en primavera unas hojas largas y estrechas y los tallos en cuyo extremo están las flores femeninas y, sobre éstas las masculinas. Más estrechas que las anteriores.
Las hojas de la Typha latifolia pueden alcanzar hasta 3 metros de largo y 2 cm. de ancho. Las flores masculinas crecen inmediatamente encima de las femeninas, las cuales miden hasta 3 cm. de ancho y son negruzcas.



Navajo Las Lomas (Alcublas)
La Typha angustifolia es una especie más pequeña con unos tallos de 1,5 m. de alto. Sus hojas tienen unos 8 mm. de ancho. Las flores masculinas y femeninas están algo separadas. Estas últimas miden entre 4 y 7 mm. de ancho y son de color marrón.

Silla de anea
Muy parecida a la anterior es la Typha dominguensis, pero se distingue por sus flores femeninas de entre 1,5 y 2 cm. de ancho y las hojas más anchas también, entre 7 y 12 mm.

Balsa Silvestre (Alcublas)

Hoy en día como habréis podido observar en las fotos, se esta extendiendo por nuestras balsas, hay dos factores que hacen que esto se produzca, primero la carencia de ganado y segundo la gran expansión de las semillas de la Enea. En la Balsa de la Pedrosa, ya se han realizado varias intervenciones, para paliar la proliferación de las mismas, pero debido a su expansión por rizomas, es muy difícil el controlarla.

Fuentes:
http://fichas.infojardin.com/acuaticas/typha-latifolia-totora-enea-anea-junco-bayon-bayunco.htm



martes, 29 de noviembre de 2011

Flora de las balsas alcublanas - EL JUNCO

El Gallipato Alcublano, tal como prometió hace unos días abre una nueva sección dedicada a la Flora de nuestras balsas de Alcublas y a sus alrededores, aprenderemos con vosotros este mundo desconocido para la gente corriente.

Esperamos que os guste tanto como las entradas que dedicamos a la rica Fauna de nuestras balsas.


El Junco (Scirpus Calefornicus)



Planta herbácea originaria de América, con ramas aéreas provistas de una médula esponjosa. Es una especie perenne que crece preferentemente sobre suelos estancados, orillas de los ríos, arroyos y lagunas. Flores hermafroditas y frutos en cápsulas La polinización corre a cargo del viento. Después de la polinización cada flor produce una cápsula con infinidad de semillas que son diseminadas fácilmente, pegadas a las patas de las aves acuáticas o a través de su tracto digestivo. Esta especie también se reproduce mediante un potente rizoma subterráneo que originan nuevos tallos. Esta cohesión entre tallos permite la acumulación de sedimentos que trae el río, elevando paulatinamente el nivel del suelo y dando lugar al crecimiento de otras especies. Por su flexibilidad, dada por la acumulación de aire en su interior, actúa de barrera deteniendo el oleaje y evitando la erosión de la costa. Sus flexibles tallos se usan en cestería.

 Noticias relacionadas.

Con un barco de junco revolucionan la Historia


Fue construido con planos de hace 14.000 años por diez aventureros que pretenden viajar desde América hacia Europa. Quieren demostrar que en la Edad de Piedra ya cruzaban el Atlántico


La embarcación Abora III, construida con juncos según un diseño prehistórico, partió desde Nueva York con destino a España para demostrar que los viajes transatlánticos existían hace 14.000 años y cambiar así los libros de Historia.

Los muelles del río Hudson fueron esta mañana el punto de partida de la ambiciosa expedición, con la que diez aventureros pretenden demostrar que los navegantes de la antigüedad tenían los suficientes conocimientos náuticos como para cruzar el Atlántico y llegar al Mediterráneo desde América.

Ni los vikingos, ni Cristóbal Colón. Los diez integrantes del Abora III, cuyo nombre alude al dios sol de los antiguos indígenas guanches canarios, están convencidos de que los hombres de la Edad de Piedra fueron los primeros en protagonizar travesías transatlánticas.

"Este viaje desde Nueva York a las costas españolas pretende demostrar que los contactos prehistóricos entre Norteamérica y el Mediterráneo existían. Vamos a cambiar los libros de Historia", aseguró a Efe José Valmaña, un historiador cubano-americano aficionado a la arqueología marítima y tripulante del navío.

Para Valmaña, "es importante que, si la embarcación llega a España, los académicos empiecen a creer en la capacidad marítima de los pueblos prehistóricos para la que tantas pruebas hay".
El equipo de exploradores, procedentes de Alemania, Noruega, Bolivia y los Estados Unidos, está encabezado por el botánico y arqueólogo alemán Dominique Gorlitz, miembro del New York Explorers Club, quien se mostró seguro de que "la expedición hará Historia".

"Si tenemos éxito con nuestra hazaña, espero que todos cambien de parecer y acepten, como diré yo entonces, que Cristóbal Colón no fue el primero en cruzar el Atlántico", explicó Gorlitz poco antes de que zarpara el Abora III.


Según los expedicionarios, el descubrimiento de tabaco y coca a ambos lados del Atlántico es un indicio de los viajes transatlánticos que ocurrieron en la era prehistórica, algo que daría respuesta al hecho de que los científicos hayan encontrado en la momia de Ramsés II, en Egipto, trazas de tabaco y coca.

La expedición toma el testigo así a las que protagonizó el noruego Thor Heyerdahl (1914-2002), considerado el fundador de la arqueología marítima, quien con sus viajes quería demostrar que ya en la Edad de Piedra ocurrió un intercambio cultural intenso por vía marítima entre el mundo conocido y el continente americano.


El Abora III zarpando de Nueva York

Tras introducirse hoy en el Atlántico, con la estatua de la Libertad como imagen de fondo, el Abora III, tendrá la primera escala en las islas Azores, para después atracar en la ciudad sureña española de Cádiz y culminar la expedición en Tenerife, en las islas Canarias, a finales de septiembre.

La embarcación no irá acompañada de barcos de asistencia para casos de emergencia, aunque sus tripulantes contarán con teléfonos vía satélite para comunicarse y la posición de la nave se verá en directo por GPS en el sitio web http://www.abora3.com.

Valmaña aseguró que "la tripulación no tiene miedo, simplemente está excitada ante la tremenda aventura que va a iniciar", y explicó que "los mayores peligros" que se pueden encontrar en alta mar son los barcos y las tormentas.

"Nosotros somos bastante más pequeños que los barcos que surcan las aguas del Atlántico y mucho más lentos, así que hay que esperar que ninguno se nos eche encima", explicó el historiador y navegante.

http:\\www.infobae.com

martes, 4 de octubre de 2011

1er. Encuentro de voluntarios del proyecto "ADOPTA UNA BASSA"

Voluntarios de EL GALLIPATO ALCUBLANO

El pasado sábado celebramos en Alcublas el I Encuentro de voluntarios del proyecto de Roncadell "ADOPTA UNA CHARCA".


Asistieron voluntarios de diferentes grupos y miembros de Roncadell.


El Gallipato Alcublano estaba al completo contando con la presencia de nuestros concejales Santiago Cabanes y Joaquín Sanz.


La reunión dio comienzo con una exposición por parte de Roncadell de la marcha de sus proyectos, a continuación nuestro compañero Rafa Casaña, apoyado por una presentación con diapositivas, hizo una magnífica exposición de los trabajos, investigaciones y descubrimientos que hemos realizado los voluntarios de EL GALLIPATO ALCUBLANO. Nos habló de los diferentes  y numerosos puntos de agua con los que contamos en nuestro término.




A continuación y tras tomar un refrigerio Juan Rueda, de Roncadell, nos habló de los diferentes invertebrados acuáticos. Ver http://www.uv.es/~rajuan/index.html.


Miguel Angel Monsalve expuso el tema de los murciélagos valencianos, muy relacionados con las charcas y estos nuestros en peligro de extinción.

Por la tarde nos desplazamos a la Balsa Silvestre (adoptada por el GALLIPATO ALCUBLANO) donde capturamos diversas especies de anfíbios y de invertebrados acuáticos, que después fueron devueltos a la charca. Fue el momento de las cámaras fotográficas y de la expectación de los que por primera vez veían algunas de las especies.

Al contar con la presencia de Juan Rueda que nos explicaba las características de algunos animales y sus costumbres nuestra visita se convirtió en una clase práctica al aire libre.



Como siempre la estrella de nuestra fauna ha sido el gallipato, desconocido para muchos, aunque también llamaron mucho la atención otras especies como el escorpión de agua, las ninfas de libélula, las ranas, culebrillas y sobretodo un gran Sapo común (Bufo bufo) que se convierte en el protagonista de la siguiente presentación.


Terminamos la jornada en El Prao, humedal de interior, que esperamos sea pronto reconocido. Allí pudimos contemplar los Triops, crustáceos notostráceos de la clase Branchiopoda, la especie animal más vieja de la Tierra, 220 millones de años.

Resumiendo, un día fenomenal, aprendiendo un montón de cosas y compartiendo nuestro tiempo con gente muy agradable y con los mismos intereses.

sábado, 29 de enero de 2011

Jugando con renacuajos

Mis veranos en la Serranía

por J. A. Martínez

Chelva

En los años 60, al igual que ahora en tiempos de crisis el veraneo en el pueblo era la opción elegida por la mayoría de la clase trabajadora residente en Valencia.

Esos podían considerarse algo afortunados de poder escapar del calor y pasar unos días con su familia, otros no tenían pueblo donde ir y debían conformarse con tres o cuatro días de playa en el verano, había que ir en tranvía, todo una odisea; comprar un cuarto de barra de hielo para tener agua fresca y media sandía en la nevera portátil.

Mis tios eran carniceros en Chelva, teníamos esa gran ventaja, tenían una casona muy grande y una posición acomodada lo que nos facilitaba el poder pasar unos días con ellos, aunque también supongo que se quedarían aliviados el día que regresabamos a Valencia, la gente de capital suele dar mucha faena.

La aventura del viaje debía empezar muy temprano, pues cogíamos el trenet hasta Líria a las 9 de la mañana y para llegar allí antes teníamos dos tranvías. Conociendo a mi madre seguro que nos levantaba a las 6 de la mañana, ella nunca llegó tarde a ningún sitio. Almorzabamos en el tren bocadillos preparados en casa, pues con el madrugón había mucha gana.

Para mi aquello era toda una aventura, pegado a la ventanilla viendo todo aquello que esa especie de pantalla me proyectaba, toda la belleza de la huerta hasta que los cultivos era siempre los mismos, cebollas alineadas geométricamente, estabamos en Benaguacil I y Benaguacil II, nombre de las estaciones que a mi me hacían mucha gracia, siempre pensé que eran dos reyes moros, seguramente padre e hijo.
Con mucha calor llegabamos a Líria y allí transbordo a la Chelvana que llegaba hasta Sta. Cruz de Moya (entonces no había comunicación con el Rincón de Ademuz). El autobús resultaba mucho mas cómodo que el tren y el paisaje mucho mas bonito, montañas, ríos, barrancos, etc.

Primera parada: Casinos. Invadían el autobús un grupo de chicas con cestas llenas de peladillas, piñones, garrapiñadas, turrones y a gran velocidad hacían su venta, el conductor siempre se encargaba de meterles prisas. Siempre comprabamos algunos paquetes de peladillas para obsequiar a mis tios y mis primas. A veces arrancaba la Chelvana y alguna peladillera se quedaba dentro y había que volver a parar para que se apeara, siempre gritando y protestando.

Luego: Losa, Domeño, Calles y por fin a la hora de comer en Chelva. Unos 60 Km aproximadamente nos habían llevado toda la mañana de viaje.

Chelva para mi era un nuevo universo, mi madre decía que era "cabeza de partido", no sabía lo que era eso pero debía de ser algo muy importante.

Mi madre me obligaba a dormir la siesta, pero a mi no me gustaba la idea y esperaba a que la casa se quedase en calma, seguramente todos descansarían y me escapaba de la cama. Ese tiempo de espera lo pasaba cazando moscas, tan abundantes entonces, eran el manjar favorito de la lechuza que tenía una vecina enjaulada.Por una puerta del patio interior me pasaba al huerto, que era compartido por los vecinos de la manzana de casas. Por allí pasaban varias acequias y en una de ellas, la de menos corriente, estaban los renacuajos, con los que no me cansaba de jugar.

Cogerlos con las manos era muy dificil, eran resbaladizos, estaban quietos como tomando el sol debajo del agua, cuando interrumpía su siesta nadaban en grupo de un lado a otro agitando su cola, entonces yo no sabía de la existencia de los espermatozoides y su parecido a los renacuajos.


A veces me llevaba alguno a casa en un frasco de cristal, lo escondía debajo de la cama, pero siempre se morían y eso que les echaba migas de pan, mas tarde he aprendido que no es su dieta preferida. Pasé muy buenos ratos contemplandolos, molestandoles y jugando con ellos.

Ahora en Alcublas cuando los veo en balsas, jipes o charices siempre vuelven a mi aquellos recuerdos, ya tan lejanos, de mi niñez, donde los renacuajos fueron parte importante de mis veranos en Chelva, ese precioso pueblo serrano, "cabeza de partido", como decía mi madre.