Grupo de voluntarios que cuidamos la biodiversidad de las balsas de Alcublas
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lunes, 20 de octubre de 2014

Serbal común (Sorbus domestica)


Siempre que subo a mi pueblo, me llama la atención un árbol único en esa zona, al poco de iniciar la subida al puerto, conocido por el popular nombre de "Las Rochas" aparece entre algarrobos  y olivos un Serbal, he estado siguiéndolo durante tiempo y nunca encontraba el momento de escribir sobre él.


Mi curiosidad fue en aumento cuando un buen amigo, Manolo Ambou, me hizo un cometario sobre dicho árbol, le extrañaba que a esa altura hubiese medrado, lógicamente pase a documentarme sobre él, encontrándome que crece en alturas medias o altas.


El ser el único que existe por esa zona, lo hace más llamativo,  debe de ser joven pues su altura no supera los 6 metros, suele medir 12, aunque puede llegar a medir 20 metros.

Es una especie de clima mediterráneo, localizada en sur de Europa.

Su copa es frondosa, su forma es alargada y redondeada.


Florece en primavera, sus flores son blanco crema con cinco pétalos y sus frutos, en forma de pequeña pera, se recolectan a final del verano.

Lo curioso es que una vez recolectados deben enterrarse en paja, para facilitar su maceración. Se utilizan en mermeladas y bebidas alcohólicas fermentadas. Es rico en vitamina C. 


Necesita una humedad moderada, temperaturas entre 6 y 10º de media favorecen su crecimiento.

El árbol es fuerte y resistente a enfermedades, que si afectan a otros frutales,


Su madera es difícil de cortar. muy apreciada para tornear y fabricar muebles.

En nuestro país el fruto de este árbol no es muy apreciado en medicina natural, pero en otros lugares se utiliza para purificar y depurar la sangre, aliviar la tos, ronquera y catarros bronquiales. También contra la gota, provocar la menstruación, cálculos renales,  dolores reumáticos y regulador del intestino.


Espero y deseo que se interesante para vosotros, para mí lo ha sido.

J. R. Casaña

jueves, 24 de abril de 2014

34 Alevines de partero común (Alytes obstetricans) rescatados del Navajo de la Casica Vieja.


La tristeza nos acompañaba en el recorrido por nuestras balsas y navajos, todo era sequedad y ausencia de agua, con estas condiciones la vida era muy poco posible.

Llegamos al Navajo de la Casica Vieja o de Teresa y las expectativas eran las mismas, seco y muy seco.


Parecía que existía un ínfimo lugar con agua y esta se movía.


Cogimos los útiles de muestreo y cuál no sería nuestra sorpresa cuando vimos que habían en su interior una gran cantidad de renacuajos que se estaban ahogando.


El espacio con agua no les permitía casi ni respirar, ni tan siquiera era agua propiamente dicha, sino una especie de barro caldoso, en el que luchaban por supervivir.

Sabemos que no es conveniente el rescatar anfibios y trasladarlos a otros lugares, por lo peligros que ello conlleva, pero no pudimos resistirnos. Es tan poca la vida que estamos viendo en nuestras balsas.


La lejanía de la orilla dificultaba, más, el poder recuperarlos, las pozas que habían hecho los jabalíes en su afán de revolcarse en el lodo, tampoco facilitaban el acceso al minúsculo charco.

Preparamos las gavetas con agua limpia, para poder depositarlos en ellas.


Sacábamos cada vez un montón de ellos, parecía imposible que ese espacio tan reducido existiesen tantos alevines.

34 fueron los alevines que recuperamos de ese pequeño charco, el que parecía no hubiese vida.


Valoramos donde los podíamos transportar, en las inmediaciones estaba todo seco, por lo que decidimos que lo más positivo sería, tanto por proximidad como por tener agua, llevarlos a la Fuente y abrevador de las Dueñas.


Hacia allí nos dirigimos y si, el agua manaba de la fuente, poco pero manaba, y el abrevadero tenía agua y vida, por lo que consideramos que era la mejor ubicación.

Eso nos permitiría si la lluvia llega algún día el poder devolverlos a su original espacio.


Repetimos que no somos partidarios de estas acciones, pero esta vez y por las difíciles circunstancias el hacerlo.

Esperamos prontamente devolverlos a su hábitat original.

J. R. Casaña

jueves, 3 de abril de 2014

MUESTREOS EN LAS BALSAS, NAVAJOS Y ALJIBES DE ALCUBLAS.



Como todos los años desde que estamos en el proyecto del cuidado de nuestras balsas y puntos de agua de Alcublas, este año pese a la pertinaz sequía, hemos seguido con nuestro trabajo, visitando con alternancia entre la tristeza de encontrárnoslas seca y la esperanza en las que, pese a la poca agua, seguían albergando vida. 

Lo que más hemos localizado ha sido invertebrados, pues no se han dado las condiciones necesarias, para que los anfibios inicien sus amplexos, la ausencia de agua y la variación rápida del clima, días calurosos y días fríos, no son propicios para la procreación de los anfibios.


Entre los invertebrados hemos observado a Eretes sp, Notonectas, Ephemeroptera efímera, Chironomus plumosus y Branchipus Schaefferi.


En el Navajo de la Caña de los Charcos tenía muy poca agua y abundante ceniza. 

Hicimos los muestreos en los que solamente nos aparecieron Notonectas, Eretes sp y Chironomus plumosus, poca cosa para las fechas que estamos, pero la escasez de lluvia es muy grande.


El Navajo del Prao y el mismo Prao es un páramo seco  con muy poco verde, la ausencia de lluvia es bien patente, todo está seco, muy seco, de momento será difícil disfrutar de los cantos de celo de los anfibios.


Visitamos una clocha, cavidad para la retención de agua de lluvia, que tiene el nombre de Vicente “El Temprano”, curiosa construcción que estuvo rodeada de pinos hasta el incendio que nos dejo sin ellos.


Pese a la cantidad de ceniza que albergaba, la vida seguía existiendo en ella, donde encontramos alevines de anfibios.


Visitamos el Navajo de Junco I, también muy afectado por el incendio, donde se ve con claridad, la capacidad de regeneración del monte, si lo dejamos tranquilo.


En este Navajo después de su última ampliación había algo de agua y descubrimos que también tenía habitantes, Ephemeroptera efímera, Ninfas de libélula, Branchipus Schaefferi , alevines de anfibios y por descontado notonectas.


Seguiremos informándoos de la evolución de nuestras balsas y navajos, esperando que la tan ansiada lluvia haga acto de presencia.

J. R. Casaña.  

jueves, 23 de enero de 2014

Empezamos el año visitando nuestras Balsas y Navajos


Consideramos que es una buena forma de empezar el año, dando una vuelta para comprobar el estado de nuestras balsas, aunque sabíamos que no era mucho agua lo que íbamos a encontrar, la sequia sigue desde el 18 de Septiembre del año pasado y lo que ha caído del cielo es lo que aquí decimos “Mollin” o Calabobos, cuatro gotas mal contadas.
El tiempo no acompañaba, pero las ganas eran grandes de saber el estado en que se encontraban y las sorpresas que nos íbamos a encontrar.
Nuestra primera visita fue a la Balsa de la Mina, que contenía poca cantidad de agua, pero debido a las mejoras que se le hicieron el año pasado, tenía agua. Bastante verdosa y turbia.


La Balsilla, para que hablar, Reserva de Fauna, añadiríamos, seca, porque así está seca y bien seca.


La Balsa Calzón si contenía agua su reflejo de espejo siempre nos llama la atención, quizás deberíamos plantearnos el quitarle piedras y otros objetos que anidan en su interior.


El Navajo de las Cañadillas, tenia escasa agua y mucha tierra, la no existencia de balsas de decantación, hacen que la tierra arrastrada entre directamente en el navajo. Pero aun así tenia vida dentro de la poca agua que albergaba.


La Reserva de fauna de la Balsa Silvestre está bajo mínimos e incluso la enea está empezando a tomar fuerza, es muy probable que el manantial que le aportaba  agua se haya secado, pues no es normal verla con la poca cantidad de agua que tiene.


El Navajo Roza presentaba bastante agua, seguramente los cazadores habrán llenado algunos navajos, por la sequía, este navajo tiene el mismo problema de colmatación de tierra.


El Navajo del Barranco del Puntalico de los Pinos, es una de las zonas que se salvo del incendio forestal, pero aunque tiene abundantes entradas de agua, casi todas están bloqueadas, lo hace que no le entre mucho agua, en la foto se puede apreciar.


El Navajo de las Lomas fue otro más, que si visitamos, también tenía algo de agua, pero no se apreciaba, aparentemente vida en  el, no sabemos la causa.

Curioso y preocupante las diferencias entre las balsas y navajos que recorrimos, pero la tónica general es que el agua no era abundante en ninguno de ellos, siendo la época del año que es. Deseamos que esta sequía que nos acompaña, nos deje pronto.

J. R. Casaña

lunes, 16 de diciembre de 2013

LOS CAZADORES DE ALCUBLAS LLENAN NAVAJOS DE AGUA



Hoy en mi visita semanal a las balsas, navajos y aljibes de nuestro termino, me he encontrado con la agradable sorpresa de que a algunos navajos, la Sociedad de Cazadores de Alcublas, se había hecho un aporte de agua.

Realmente me he alegrado puesto que, además de mis queridos anfibios, la presencia de animales en el término, hoy, ya empieza a ser interesante.


La lavandera común (Motacilla alba), se la ve bastante bebiendo en los navajos, así como otras muchas aves, no precisamente piezas cinegéticas.


El agua llega tarde para muchos renacuajos que no llegaron a la fase en la que ya pueden abandonar los navajos. Pero la sequia es tan grande, lleva sin llover desde 15 de Septiembre pasado, que este aporte de ayudará a subsistir a otras especies.

Las marcas de jabalís (Sus scrofa) están presente en la mayoría de los navajos, así como los árboles de sus alrededor, presentan vivas señales, del restregarse de los jabalís contra su tronco.


Hoy he visto que han llenado tres navajos, probablemente serán más, pero son los que yo he visto en mi visita, Navajo Junco I, Navajo Junco II y Navajo de la Montanera.

En los tres navajos las señales de presencia de jabalís eran notorias, así como  también excrementos de otros animales. Que confirmaban que el encontrar agua les ha facilitado el mantenerse con vida.


Agradecemos  estas iniciativas de los cazadores, faciliten la vida de los seres vivos del término, pese a que lógicamente el llenado, favorece a sus intereses. Este caso coincidentes con la vida natural.

En la visita también la ausencia de agua en otros dos navajos, Barranco del Pozo del Agua y del Puntal de Fustero en los que no había ni gota de agua.

J. R. Casaña 

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Las melenas de los Gallipatos



Pues aunque parezca mentira, los Gallipatos, en una fase de su vida, poseen unas potentes melenas, que hacen su aspecto muy curioso.

No, no se trata, como en los cuentos, que a las ranas, les crezca el pelo, no es precisamente eso, no.


El Gallipato es un  anfibio pero en su estado larvario  le salen unas branquias para poder respirar en el agua.

Este estado dura entre 3 y 4 meses, por lo que es muy importante que no se seque la balsa en la que habitan pues podían morir, al no ser anfibios.


Cuando la larva sale del huevo apenas mide 1 cm de longitud y son totalmente traslucidas, cambiando a una tonalidad más oscura con el paso del tiempo.


La voracidad que tiene de adultos, también está presente en su estado larvario, alimentándose del placton, aunque al poco tiempo, algo mas crecidas,  pasan a una alimentación carnívora, consistente en invertebrados e incluso larvas de su misma especie y otras larvas de anfibios.


Las branquias son muy desarrolladas y semejantes a plumeros,  lo que les da un aspecto muy de animal prehistórico, concretamente del mioceno, lo cual,  quiere decir que habitan en la tierra desde hace 22 millones de años.

Su desarrollo depende mucho de las características del lugar en que han eclosionado de los huevos.


Pueden confundirse con las larvas de los tritones pigmeos, aunque no tiene en la cola las manchas negras características de los tritones pigmeos, pero las larvas de gallipato tienen mayor envergadura que estos.


Tienen los dedos bastante largos y su cresta caudal empieza en el extremo posterior de su cabeza.
Si poco conocido es el Gallipato (Pleurodeles waltl), mucho más lo es su estado larvario, del que hoy os hemos hablado.

J. R. Casaña.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Los moteados se helaban y se ahogaban en el Navajo de las Cañadillas



Hacia un viento infernal, cuando bajábamos del coche nos tiraba, aunque el sol estaban fuera y por desgracia no se veía ninguna nube, la sensación de frío era muy grande.

Regresábamos de un recorrido por algunas balsas del pueblo, cuando pasamos por el Navajo de la Cañadillas, prácticamente seco y aparentemente helada, el poco agua que contenía.


Al acercarnos constatamos que efectivamente el agua estaba helada, la noche debió de ser muy fría.


Pero sorprendentemente vimos que bajo del hielo seguían habiendo renacuajo, había muchos muertos, pero bastantes seguían con vida.

Nos planteamos, que los que quedaban, deberíamos de llevarlos a otro lugar donde si hubiese agua, pues la posibilidades de supervivencia eran muy limitadas.


No somos partidarios de estas acciones, pero muchas veces los sentimientos se adelantan a las razones.

Nos tocó romper la capa de hielo para acceder a ellos, más dura en los extremos y más fina en el centro, de los diminutos charcos.


No nos podíamos imaginar, por que aparentemente no se veía, la cantidad de alevines de anfibios que había, en un posterior recuento vimos que eran casi un centenar.

Repasamos concienzudamente todo para conseguir rescatar la máxima cantidad de ejemplares, pues lo que no sacásemos estaban condenados a muerte segura.


Después de la consiguiente sesión fotográfica los depositamos en lugar en el que el líquido elemento lo tenían asegurado, satisfechos, nos volvimos hacia el pueblo.

J. R. Casaña.

Carlos Micó.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Agentes Medioambientales y el Gallipato Alcublano cuidan las Reservas de Fauna de Alcublas.



El día no era apacible, pero pese a ello, los Agentes Medioambientales y Gallipato Alcublano, quedamos en Alcublas para, conjuntamente, controlar las Reservas de Fauna de nuestro pueblo, que son, Balsa Silvestre, Balsilla y Balsa Pedrosa.

De buena mañana partimos hacia ellas, acompañados por becarios que estaban realizando prácticas  de sus estudios, la buena sintonía estuvo presente en todo momento.Visitamos primero la Balsa Silvestre en donde la vida de los anfibios era muy presente, los sapos corredores (Epidalea calamita) estaban en pleno amplexo (apareamiento) y las puestas eran muy abundantes, la noche anterior había llovido concienzudamente y la balsa estaba muy llena.


Realizamos los muestreos según el procedimiento, viendo, lo que presentimos al llegar, que la salud de la balsa era buena, comentamos los muestreos y nos fuimos hacia la segunda visita, la Balsilla.


La Balsilla estaba rebosante, llena, cosa no muy habitual en ella. Tuvimos la visita de una pareja de águilas, gozando de su contemplación.

Observamos abundantes puestas de anfibios y hasta vimos como dos machos de sapo corredor (Epidalea calamita) rodeaban a una hembra en un amplexo frenético. Alrededor de la misma detectamos varias parejas de sapos corredos en plena procreación.


Seguimos muestreando y en esos momentos la salud de la Balsilla era buena, con abundante agua y mucha vida. Lástima que le dure tampoco.

Nuestro próximo objetivo era en el sur de nuestro término, la balsa Pedrosa y hacia allí nos dirigimos.


Como las anteriores, estaba rebosante de agua y de vida, se notaban las escorrentías que habían aportado agua a la balsa, dejando sus huellas en el terreno.



Muestreando la balsa nos encontramos a un estupendo ejemplar de gallipato (Pleurodeles waltl), el mayor urodelo, anfibio con cola, de Europa, puede llegar a medir 30 cm y este no le iba a la zaga. Así como puestas de rana( Pelophylax perezi) y algunos insectos acuáticos.

Hemos obviado los nombres de los Agentes Medioambientales, pero no así nuestro agradecimiento por su labor, que esperamos se prolongue en el tiempo.

J. R. Casaña.