Grupo de voluntarios que cuidamos la biodiversidad de las balsas de Alcublas

miércoles, 16 de julio de 2014

La fuerte sequia no deja criar a los anfibios


Nunca había conocido yo una sequia tan grande y eso que tengo algún año.

Las balsas y navajos de todo el termino están secas o prácticamente secas.


La Sociedad de Cazadores, con sus limitaciones, intenta llenarlos con agua, pero es tanta la evaporación por el calor, que a los pocos días están otra vez secos.


Las pocas lluvias que nos han caído, solo han servido para reparar en parte, la sequedad del monte y los cultivos.

Poca cosa más, eso sí nubes secas todos los días, las llamo secas, debido a que su abundancia diaria es notoria, pero como vienen se van, sin dejarnos ni una gota.


Con esas expectativas a los anfibios solo les queda una oportunidad, los abrevaderos y las aljibes descubiertas, aquí en Alcublas los llamamos Charices y Jipes, respectivamente, nombres curiosos.

Los Charices es el único lugar con liquido elemento en el que he encontrado puestas de anfibios este año.


Así mismo también son únicos lugares en los que he encontrado renacuajos de anfibios.

Hoy os enseño dos de ellos: El Chariz de la Dueñas y el Chariz de la Ermita de San Agustín.


En los dos he encontrado renacuajos de Alytes obstetricans (Sapo partero común).

En uno más que en otro, pero en los dos habían y eso es gratificante y alentador.


No he oído cantos de los machos buscando a hembras, cuando otros años eran tan abundantes.

Los adultos si pueden vivir lejos del agua, pero no así sus larvas, que tienen que pasar en el agua hasta que llegan a metamórficos y aun así siguen cerca del liquido elemento.


Espero y deseo que esta feroz sequía desaparezca pronto, pues nuestro termino ya fue castigado por un gran incendio forestal, hace dos años y ahora la sequía está dañando su debilitado ecosistema.

J. R. Casaña

lunes, 7 de julio de 2014

Zorzal común (Turdus pbilomelus) AVES DE NUESTRO ENTORNO (VI)


Este pájaro es muy conocido en la provincia de Valencia. Mejor sería para él, no ser tan conocido y popular. Desde hace bastante tiempo cada vez se ven menos. “Que cosa más rara” Cuando era chico se veían en abundancia  en invierno, buscando alimento y especialmente las aceitunas. Tal vez, esta apetencia o necesidad,  debido a  las fechas en que se desplazan por la provincia, no le ha beneficiado en nada –buena excusa- para perseguirlo más si cabe por cazadores.

 Además, de perseguirlo con armas de fuego, existen lugares destinados con engaño, (llamados “paranzas” en castellano, o paranys en valenciano,  donde se preparan árboles (especialmente algarrobos) para con ún reclamo sonoro, hacerles posar y que se queden pegados con un pegamento destinado para tal fin.


Es un pájaro con un precioso su plumaje. Lleno de motas marrones en el pecho con fondo blanco, con un pico fino, pues también es insectívoro. Ojos vivos negros y de un  apresurado y fugaz vuelo. El resto es con franjas marrones.

Me gustaría alguna vez escribir sobre alguna ave o pájaro, que no estuviera en peligro su existencia. Cada vez quedan menos con esta amenaza.
                                                                         José L. Sanmiguel.


El zorzal (o tordo  como se le conoce por aquí) es un ave que viene a nuestras tierras a pasar el invierno.

  Aquí tenemos otra ave que tiene el dudoso privilegio de ser objeto de deseo por gran parte de los cazadores.

  Resulta triste observar en el bebedero donde hacemos fotos los nutridos bandos de tordos que acuden al principio de la temporada de caza y luego conforme ésta va avanzando también baja y mucho la cantidad de aves que acuden a beber.


Una curiosidad de este ave es que a la hora de beber lo hace por el pico y no a través de las fosas nasales como la tórtola y torcaz.

Salvador Viadel,

El zorzal común (Turdus philomelos) vive en parte de Euroasia, es parcialmente migratorio,  de la familia Turdidae, se cría en bosques, jardines, parques, algunos ejemplares invernan en el sur de Europa, Norte de África y Medio Oriente.


La hembra construye un nido muy prolijo de barro, sobre árboles y arbustos, empollando cuatro o cinco huevos azules con manchas oscuras.  El periodo de incubación es de entre 10 y 17 días, pasando otros 10 o 17 para salir del nido. Suele tener dos o tres nidadas.
Puede anidar hasta 2,200 msnm.

Su alimentación es omnívora; los caracoles forman parte de su alimentación rompiéndolos con  una piedra para así acceder a su interior.

Sus mayores depredadores, a parte del hombre, suelen ser gatos, mochuelos europeos (Athene noctua) y gavilanes (Accipiter nisus) y de sus huevos las urracas, arrendajos y ardillas de las carolinas.


Lo describió por primera vez el ornitólogo alemán Christian Ludwig Brehm en 1831, el nombre le viene del latín y el epíteto de un personaje de la mitología griega Filomena (amante del canto).

 Mide entre 20 y 23,5 cm de largo y pesa entre 50-107 gramos. Siendo semejante en ambos sexos.

Tiene una llamada corta y aguda “tsip” y durante la emigración la cambia por “siip” delgado y alto. Cuando se encuentra en peligro emite un “chuc-chuc” cada vez más corto. Repite en su canto frases musicales, lo que le ha dado, alusiones poéticas.


Se reproduce en gran parte de Europa, aunque no en la mayor parte de la Península Ibérica. En la provincia de Valencia, recientemente, miembros de la SVO han encontrado una población reproductora abundante en las comarcas de la Ribera Alta y la Ribera Baixa. Además de en estas zonas, hay datos dispersos de cría en otros lugares de la provincia, siempre en naranjales costeros o prelitorales.

La subespecie nominal se introdujo entre 1860 y 1880 en Nueva Zelanda y Australia con perfecta aclimatación y extensión por las islas cercanas. Común en Nueva Zelanda, pero sólo existen cerca de Melburne una pequeña población, en Australia. Como especie introducida no tiene protección legal, lo que quiere decir que se puede matar libremente, aunque su impacto no ha sido grande, afectando a algunos invertebrados y campos de labor.


No suele ser gregario, aunque en invierno puede juntarse con otros en zonas de alimentación, como el mirlo, zorzal real (Turdus pilaris) y el zorzal alirrojo (Turdus iliacus). Suele acudir a sus mismas zonas de invernada. Es una especia monógama y territorial.

Durante la migración vuela en bandadas, viajando por la noche en un frente amplio a diferencia de las grandes aves planeadoras. Llamando con frecuencia para mantener el contacto. Migra de Agosto a Diciembre.
 No encontrándose amenazado, su población ha descendido seriamente en gran parte de Europa, probablemente por los cambios de usos agrícolas.

José Luis Sanmiguel, Salvador Viadel
Toni Polo y Carlos Micó
Maquetación: J. R. Casaña



lunes, 23 de junio de 2014

DOS AÑOS DEL INCENDIO DE ALCUBLAS

Hace un par de años, un incendio forestal arrasó alrededor de 20000 hectáreas de las comarcas Los Serranos, Camp de Túria y Alto Palancia. Una vez pasado este tiempo, es un buen momento para aprender de cómo ha respondido el monte, y además hacerlo con un poco más de calma, habiendo digerido el impacto inicial. Me gustaría ofreceros mi punto de vista, algo lejano al no vivir en estas comarcas, pero algo cercano al haber colaborado en el estudio de este incendio. Investigadores de la Fundación CEAM (http://www.ceam.es/GVAceam/home.htm) hicimos prospecciones de la zona afectada, la primera a las pocas semanas del fuego, con el fin de elaborar un informe de impacto urgente, y la segunda a los 20 meses, para ver cómo había respondido el monte a medio plazo (Figura X).


Tradicionalmente, los incendios forestales se han considerado como un desastre ecológico, destructor de los ecosistemas. En gran parte, esta visión se funda en que, en la actualidad, muchos tienen causas humanas, sean directas (accidentales o intencionadas) o indirectas (cambios en los usos del suelo, abandono del monte, y tal vez el cambio climático). Pero también es verdad que los incendios forestales son un proceso natural en los ecosistemas mediterráneos. No en vano, muchas plantas mediterráneas están adaptadas a responder tras el fuego, sea rebrotando (por ejemplo la encina, la coscoja y el brezo), sea creando un banco de semillas en el suelo, dispuestas a germinar cuando llegue la ocasión (como ocurre con las jaras y aliagas), sea guardando semillas viables, durante años, en sus copas (por ejemplo las piñas serótinas del pino carrasco, que se abren con el calor del fuego). Incluso la comunidad de microorganismos del suelo es capaz de responder con gran rapidez cuando llegan las primeras lluvias tras un incendio.




Otra cuestión a tener en cuenta es la extensión de un incendio. En nuestros ambientes este incendio entra, sin duda, dentro de la categoría grandes incendios. Si alguien se entretiene en averiguar la extensión de incendios en otros lugares del Mundo, por ejemplo Australia o Estados Unidos, verá que 20000 hectáreas no son mucho. Pero hay que tener en cuenta la escala. A modo de ejemplo, el Parque de Yellowstone es casi tan grande como toda la provincia de Valencia, las Montañas Rocosas abarcan una distancia como de Alcublas al centro de Arabia,  y la extensión del Estado de Wyoming es la mitad de la de España viviendo solamente medio millón de personas. Para nosotros las escalas son mucho más pequeñas, nuestras cordilleras son mucho más cortas, nuestras planicies más pequeñas, y nuestras poblaciones están mucho más cercanas. Por ejemplo, la famosa Highway 61 cantada por Bob Dylan cruzaría, en línea recta, casi 3 veces la Península Ibérica.
Para que un incendio sea intenso y se extienda necesita combustible, tanto en términos de cantidad, como en términos cualitativos y de continuidad. El término cantidad es evidente, es difícil que haya un incendio en un desierto o en una zona semiárida de Almería, porque hay poco o nada de combustible. Pero puede haber combustible y que éste sea más fácil o difícil de quemar.  Hay varios factores que influyen, y uno básico es el estado hídrico, es decir el nivel de humedad de la vegetación, especialmente el del combustible fino. Tanto mayo como junio de 2012 fueron meses relativamente secos y a finales de junio dominaron vientos moderados de poniente, que ayudaron a incrementar las temperaturas y disminuir la humedad ambiental, y en consecuencia secar la vegetación. Estudios llevados a cabo por investigadores de la Fundación CEAM estiman que la humedad de los pinos y romeros vivos estaba alrededor del 50%, y la de los romeros muertos sobre el 10%.



Los ecólogos tenemos la manía de relacionarlo todo. Creo que las escalas tienen algo que ver con la historia de los usos del suelo, y a su vez con la evolución de los incendios forestales. Aquí entra lo de la continuidad del combustible. En las últimas décadas ha habido un abandono de las actividades agrícolas, ganaderas y forestales en áreas de montaña. Tiene su lógica, antes había mucha actividad en zonas de montaña, aunque para sobrevivir y no mucho más. Muchas personas cultivaban su trigo o cebada, junto con algunos olivos y algarrobos para alimentar la mula que les ayudaba a labrar, o pasaban hambre. Mis abuelos, como los de otras muchas personas, se fueron a vivir a poblaciones más grandes buscando mejores perspectivas tanto para ellos como para su descendencia, y tanto la agricultura como la ganadería se fueron concentrando en áreas donde la explotación se pudiese mecanizar y fuese más rentable. Esto ha dado lugar a un incremento de la superficie forestal, la vegetación vuelve a ocupar los lugares de los cuales fue eliminada para poder cultivar y sobrevivir. Pero también ocurre que, cuando se produce un incendio, tiene menos barreras para extenderse. Los bancales en uso son cortafuegos muy efectivos. Pero las plantas más capaces de colonizar cultivos abandonados acostumbran a estar adaptadas a perturbaciones, germinan bien en espacios libres, con poca competencia por la luz y el agua con otras especies establecidas, como es el caso del pino carrasco, la aliaga y muchas otras.

Muchos montes de Levante tienen mucho combustible y con mucha continuidad, y a principios de verano de 2012, este combustible estaba seco. Solamente faltaba una ignición. Había mucho monte que podía quemarse, y le tocó básicamente a Los Serranos, la Hoya de Buñol y la Sierra Mariola. Es una especie de ruleta rusa a la cual juegan muchos montes de Levante.
En el caso de nuestro incendio, no solamente se quemó mucha superficie, sino que lo hizo con mucha severidad. Severidad quiere decir hasta qué punto se quema la vegetación, no es lo mismo que solamente se achicharren las hojas, que se acabe consumiendo hasta los troncos. Una forma que hay para estimar la severidad del fuego es trabajando con imágenes satélite. Es un método menos preciso que verlo en el campo, pero permite abarcar más superficie que andando por el monte. Nosotros intentamos contrastar los resultados de las imágenes satélite con los obtenidos visitando unos 80 puntos. La Figura XX muestra la severidad estimada según un sensor del satélite Landsat 7. La mayor parte de la superficie se quemó con una severidad alta o muy alta. Solamente se quemaron con menor severidad las zonas cercanas a los límites del incendio, donde iba perdiendo fuerza, y áreas dominadas por cultivos y zonas pobladas, donde hay mucho menos combustible.


Después del incendio, las precipitaciones registradas fueron inferiores a la media, siguiendo la tendencia dominante antes del incendio. Nos encontramos, entonces, ante un incendio extenso, severo y seguido de un periodo de relativa sequía. Ante esta situación tan desfavorable ¿la vegetación ha sido capaz de responder? Una vez más, la Naturaleza nos sorprende, no nos deja otro remedio que quitarnos el sombrero: las plantas rebrotadoras han rebrotado (Figura XXX), y las germinadoras han germinado, incluso demasiado (Figura XXXX).



Un elemento peculiar de la zona son los navajos, charcas que permiten el desarrollo de especies relacionadas con medios acuáticos. Debemos tener en cuenta que los ecosistemas acuáticos son muy escasos en el monte mediterráneo, y las perspectivas de expertos en el cambio climático indican que lo serán aún más en el futuro. Nos encontramos con auténticas joyas muy poco comunes. Todo parece indicar que el incendio afectó poco a los navajos, al menos directamente, ya que conservan cierto grado de humedad. De todos modos, cuando visité la zona poco después del fuego había algo que me preocupaba, y es que, al haberse consumido la vegetación de los alrededores, las posibles tormentas posteriores arrastrasen cenizas y restos carbonizados, con el riesgo de que se colmatasen o incluso se intoxicasen. Pero no ocurrió, no llovió lo suficiente. Esta sequía pertinaz ha protegido los navajos de arrastres indeseables de sedimentos, pero también los está secando. Ojalá resistan este nuevo envite.

Una pregunta del millón podría ser ¿qué podemos hacer para ayudar a la Naturaleza, y de paso potenciar las zonas de montaña y sus habitantes, que tan poco considerados están? Visto desde la lejanía, mi modesta opinión es que nos lo debemos de tomar con un poco de calma. Los ritmos de los ecosistemas no tienen por qué coincidir con los nuestros. En ocasiones, querer actuar demasiado rápido puede ser poco útil e incluso contraproducente, malgastando así esfuerzos y dinero. Jorge, un compañero que se dedica al estudio de los suelos quemados, comentó algo así: el suelo es la piel del monte; igual como ocurre con nuestra piel, cuando se quema lo que debemos hacer es protegerlo y tocarlo lo mínimo; si, con el afán de que se recupere rápido lo pisoteamos y pasamos maquinaria por encima, lo acabamos perjudicando.

Ahora han pasado un par de años y podemos ver cómo ha respondido, y tal vez plantearnos qué se puede hacer para que se siga recuperando, disminuir el riesgo que se vuelva a quemar de aquí a pocos años y, si lo hace, sus efectos no sean tan dramáticos. Vemos, por ejemplo, que los pinos carrascos y las aliagas se están desarrollando excesivamente. Todavía son jóvenes, pero todo parece indicar que, si no se hace nada, en un futuro las aliagas acumularán mucha biomasa muerta, fácilmente inflamable, y habrá pinares con tanta densidad de árboles, con tanta competencia entre ellos mismos, que crecerán espigados y con troncos raquíticos. De aquí a unos pocos años será un buen momento para hacer un aclareo, dejar menos pies para que crezcan mejor, y sobre todo evitar cortar otras especies capaces de rebrotar tras el fuego y que ofrecen otros alimentos a la fauna, por ejemplo enebros, lentiscos y muchas otras.

Otra gestión posible es la plantación, pero como casi todo en esta vida tiene sus limitaciones. Plantar grandes extensiones sin ayuda de maquinaria pesada es complicado, caro, a veces agresivo, y con frecuencia no tiene seguimiento, lo que puede dar lugar a fracasos. Otra cosa es ser selectivos, elegir zonas donde las posibilidades de éxito sean mayores y seleccionar especies adecuadas. Hay varios puntos de vista al respecto. Uno de ellos es hacer plantaciones en zonas protegidas por la propia morfología del terreno, como es el caso de hondonadas, depresiones y umbrías. Si elegimos especies autóctonas y atractivas para la fauna, con el tiempo y una caña los arrendajos, los zorros y otros muchos animales ayudarán a dispersar las semillas por otros lugares, incluyendo los que se vuelvas a quemar y los bancales que se abandonen en el futuro. Otra visión diferente pero compatible, en este caso más pedagógica, es hacer plantaciones populares en zonas de acceso fácil, animando a que la gente colaboradora a que haga un seguimiento de lo que ha plantado y, por qué no, le eche una garrafita de agua de cuando en cuando; si se animan a hacerlo y proceden de Valencia por ejemplo, serviría además para promocionar el turismo rural.

Mucha suerte y salud, os lo merecéis.

Joan Llovet López

sábado, 14 de junio de 2014

La única puesta encontrada debido a la sequia, Pelophylax perezi o Rana común


La sequía de este año  ha causado, la ausencia de amplexos entre los anfibios, de nuestro termino, no hemos encontrado prácticamente ninguna. Ni de ranas ni de sapos ni de gallipatos. Nada cero patatero.


Pero no todo tenía que ser tristeza, el pasado mes en una de las pocas fuentes que aun sale algo de agua, la fuente de Las Dueñas, encontramos una puesta de Pelophylax perezi, antes Rana perezi, o Rana común.  


Esto fue un inmensa alegría, pues ya desesperábamos este año de encontrar alguna puesta.

Los huevos de la Pelophylax perezi son marrones por arriba y amarillentos por abajo.

La puesta suele ser en forma globosa y tiene entre 200 y 7.000 huevos, siendo lo normal 2.300 huevos, los cuales se encuentran  flotando en la superficie del agua o sujeta a la vegetación.



Los huevos eclosionan a los cinco u ocho días, la metamorfosis completa es, en ocho o doce semanas, pero si los coge el invierno pueden pasarlo como renacuajos.

Vive en la Península Ibérica y en sur de Francia, puede estar hasta los 2.400 metros de Altitud.

Los machos cantan de una forma especial para el cortejo, cuando alcanza su madurez a los dos años, el amplexo es axilar.

Lo habitual es que los renacuajos tengan entre 60 y 70 mm, pero pueden llegar a medir 111 mm.


La punta de su cola es puntiaguda, su coloración  es verde o marrón, con manchas oscuras, más grandes y densa en la cola. Su vientre es blanco.

En la época desarrollo habitan en el fondo de su medio, prefiriéndolas con vegetación sumergida.


No están demasiado amenazadas pero las perdidas sus hábitats, por desecación, construcción y la utilización de pesticidas, pueden afectarle negativamente.

También la introducción de especies aloctonas y la hibridación con otras especies es una contaminación genética,  que por su mayor fuerza las pueden desplazar.

J. R. Casaña

sábado, 7 de junio de 2014

Paloma Torcaz (Columba palumbus) AVES DE NUESTRO ENTORNO (V)


La paloma torcaz es un ave bastante frecuente  en nuestros campos aunque resulta muy desconfiada al ser un trofeo muy apreciado por los cazadores. Su nombre viene del latín “torques” que significa collar, característica que le da nombre a la especie.

  En vuelo la podemos reconocer por su color gris y las franjas blancas en las alas y la cola, el vuelo es muy característico con un batir enérgico de las alas.


  Cuando la puedes ver de cerca se le aprecia unos colores irisados en el cuello y una aparente desproporción entre la pequeña cabeza y un cuerpo grande.


A la hora de beber nunca entra en vuelo directamente a la charca o abrevadero, primero observa el entorno desde un punto seguro y aparece andando entre la vegetación hasta la orilla y en el momento de beber no lo hace a través del pico sino que aspira el agua a través de las fosas nasales como se ve en la foto, eso si, con los ojos bien abiertos controlando el entorno. SV.


Perteneciente a la familia Columbidae es un ave columbiforme, que se extiende, aceptablemente, por Europa, norte de África y Oriente Medio.  

Es una de las mayores palomas que habitan en la Península Ibérica, el colorido es similar en los dos sexos, aunque los ejemplares jóvenes tienen tonos parduzcos y sin manchas blancas en el cuello como los adultos.


Su hábitat preferido son los bosques y zonas arboladas, también en las dehesas, suele acercarse a jardines cuando hay carencia de alimentos.

Rehúye las zonas altas de montaña, ocupándolas solo en la época migratoria. Entrando por el pirineo vasconavarro las que viene de Centroeuropa.


Su alimentación, preferentemente es vegetaríana, aunque también come insectos y arácnidos blandos.

Soporta bien el tiempo fresco, la lluvia y la humedad, pero no la nieve, la helada y el calor tórrido.

En Marzo empieza el cortejo del macho con su vuelo característico, con sonoros aletazos en su vuelo de parábola ascendente. Descendiendo con su alas en punta.


Cría entre abril y agosto con dos puestas de dos huevos, en el nido que ha construido entre los arboles con ramitas secas en forma de plataforma. Consistente en unos palitos entrelazados unos con otros donde deposita la puesta.

Mide de cabeza a cola unos 40 cm, siendo de ala a ala unos 75 cm, puede pesar hasta 500 gramos.


Parece que la ausencia de alimento la hace acceder a parques y jardines, estorbando a sus habitantes naturales, como los mirlos y otras aves, como ocurre en el parque de la Fuente del Berro de Madrid.


Hacemos constar la fuerte expansión que ha sufrido la especie en nuestro territorio, donde ha pasado en los últimos años de ser un ave estrictamente forestal y relegada a las comarcas más interiores a ser una especie común y abundante en las huertas y arboledas que rodean la ciudad de Valencia.

Incluso ya ha sido comprobada su nidificación en el interior de la ciudad.


Su canto está compuesto por cinco silabas, cú-cuú-cu-cu-cu.

Salvador Viadel
Toni Polo
Carlos Micó
Imágenes: Salvador Viadel
Maquetación: J. R. Casaña
Fuentes:
http://es.wikipedia.org/wiki/Columba_palumbus
http://torcaces.com/

viernes, 30 de mayo de 2014

Efimeras, Ninfas o Nayades


Siempre las he conocido en su medio acuático, nunca las he visto en su estado adulto.
Cuando en mayo del 2012, nuestro amigo Juan Rueda, tuvo la gentileza de clasificarla, hicimos un artículo sobre ella, hace algún tiempo que lo publicamos. http://gallipatoalcublano.blogspot.com.es/2012/06/ephemeroptera-hyatt-arms-1891.html#comment-form

Pero ahora gracias a la gentileza de Jorge Pérez que nos ha pasado fotos, las he conocido.


Su vida de adulto es muy corta, de ahí le viene su nombre de  Ephemera, que significa  en griego “efímero” y pteros,  que significa “alas” es decir, “alas efímeras”, que vive un día.

Sus alas no se pueden plegar sobre el abdomen por lo que siempre están en posición vertical.
Son los únicos insectos que mudan después de haber alcanzado la fase adulta.


Al ser su vida tan corta su única misión es el apareamiento y la puesta de huevos.

Algunas especias viven hasta una semana, pero no es lo habitual.
Para aparearse ejercita un vuelo nupcial en enjambre al que acuden las hembras para apartar a los machos y así conseguir que las apareen.


Las hembras depositan los huevos sobre el agua de uno en uno o en grupos, algunas se sumergen con lo cual después de la puesta se mueren.

No son muy buenas voladoras, por lo cual no se alejan mucho del agua.

En el artículo anterior Jesús Dorda, nos dejo un comentario que aprovechamos para reproducir en este artículo:


“Es curioso el movimiento de las filas de branquias de las especies que habitan en aguas quietas. En cambio las de arroyos rápidos no lo necesitan, bastante tienen con agarrarse a las piedras. Están estos animales en la base de la cadena alimenticia de la charca y los adultos son presas preferentes de golondrinas y aviones que vuelan a ras de agua”

Suelen eclosionar al mismo tiempo por lo que se produce un espectáculo grandioso, si se tiene la suerte de poder verlo.

Es el orden de insectos alados más antiguos que existe en la actualidad.

La naturaleza nos sorprende cada día.


Jorge Pérez
J. R. Casaña
Imágenes: Jorge Pérez y J. R. Casaña 

jueves, 22 de mayo de 2014

Argiope bruennichi o Araña avispa


Nos la hemos encontrado por todo el termino de Alcublas, aunque existe la leyenda negra sobre las arañas, todas son muy beneficiosas para agricultura, por la gran cantidad de insectos que comen.


También conocida por araña cestera y araña tigre, se distribuye por Europa, Norte de África, parte de Asia, América del Sur, probablemente este extendida por todo el mundo, exceptuando los casquetes polares.


Su red de caza tiene forma de espiral, tardando más o menos un hora en construirla. En ella hay un curioso zigzageo, que se desconoce su utilidad, su nombre es estabilimento.

Como muchas otras Argiope presenta bandas amarillas y negras en su abdomen.


El nombre le viene del griego Argos” brillante y “ops” ojos: “ojos brillantes”. Curiosamente los ojos de estas arañas brillan en la oscuridad, fenómeno que se observa en otros animales, debido a un tejido que tiene detrás de los ojos llamado tapetum lucidum.

Aunque posee ocho ojos su visión es muy reducida, guiándose por las vibraciones de su tela para localizar sus presas.


Como en muchas especies el macho es más pequeño y más oscuro que la hembra, es por eso que espera a su muda final cuando la piel esta tierna y alcanza la madurez sexual, e intentando no ser devorado, ya que puede ser confundido, con una presa por la hembra, aprovecha para fecundarla.


El sistema de caza, cuando cae una pieza en su red, es envolverla rápidamente con su seda e inmovilizarla, para después inyectarle el veneno paralizante y una enzima para disolver las proteínas.

Su diseño de colores no es fortuito, sino que al semejarse a una avispa (Mimetismo batesianao), cuando es ataca cimbrea su red para no permitir una perfecta visión a su atacante e impresionarlo con su parecido a una gran avispa.


Son de gran tamaño la hembra entre 15 a 20 mm y el macho entre 4 a 6 mm. Su vida adulta oscila entre los 4 o 5 meses, en cautividad se han dado casos de una longevidad de un año.

J. R. Casaña
Paco Micó y Carlos Micó Tonda

Fuentes:
http://es.wikipedia.org/wiki/Argiope_bruennichi

Imágenes: Salvador Viadel y J. R. Casaña.