Grupo de voluntarios que cuidamos la biodiversidad de las balsas de Alcublas

martes, 22 de noviembre de 2016

El Gavilán (Accipiter nisus) Aves de nuestro entorno XV


Era por la tarde. Hacía mucho calor. Pero era el momento de hacer lo que se pretendía. A ser posible, fotografiar el gavilán, donde se decía que acudía a beber y bañarse. Y con esa intención e ilusión, sin que importara el calor, que como he dicho, no era poco.


Después de pasar más de dos horas de temperaturas bastantes altas, el gavilán, no ajeno a la elevada temperatura, decidió acercarse al lugar que tenemos destinado para tal menester, como otras aves que acuden a refrescarse y alimentarse.


Es un pájaro que pasa bastante desapercibido por variadas razones fácilmente  comprensibles. De ello depende su éxito y supervivencia. 


Se alimenta principalmente de pequeñas aves, de ahí que se le considere un ornitófago por excelencia. Es muy parecido al azor, de ahí que para los no muy avezados, sea fácilmente confundible con frecuencia. El macho es de tamaño algo más pequeño que la hembra.


Tiene unos ojos que impresionan y una vista que todavía  impresiona más, así como un vuelo rápido que sobrecoge por la velocidad con la que hace pasadas para capturar sus presas.


 He presenciado en más de una ocasión con qué precisión realiza estas acciones. Cuando se decide por una presa, pocas veces sale sin éxito, sobre todo si son pajarillos. Puede parecer cruel, pero la naturaleza se regula perfectamente siempre que el hombre no intervenga.

Si fuera ornitólogo podría decir muchas más cosas pero mi ignorancia me imposibilita hablar con conocimiento de causa.

                                                              José L. Sanmiguel.

Información: Toni Polo (SVO)
Maquetación: Rafa Casaña

lunes, 24 de octubre de 2016

LAS SALAMANQUESAS (Tarentola mauritanica) VIVEN Y MUEREN ENTRE NOSOTROS

Puede extrañarnos que estos pequeños reptiles soporten tan estoicamente la presencia del ser humano.

Dos fotos marcan un poco el motivo de este artículo.

Una agradable como fue el descubrir en las columnas de acceso  Mercado Central de Valencia la existencia de una de ella, tan ricamente, pese al ajetreo que tiene este espacio. 


Otra menos agradable el observar en un charco una muerta, sin cola, boca arriba y ya un adulto, probablemente muerta no de una forma accidental.

Es muy raro el observarlas a plena luz del día, sus hábitos son nocturnos, debido a que son de sangre fría suelen salir a solearse, volviendo a la sombra para así conseguir regular su temperatura personal.


Su alimentación se basa en insectos, como las polillas, grillos, mosquitos y otros. Por la noche suelen aproximarse a puntos de luz para así conseguir su dieta alimenticia.

Su gran boca les facilita la ingesta de presas grandes.

En época de penuria alimentaria, pueden llegar a comerse a las más pequeñas.
Recuerdo con nostalgia la cantidad que poblaban los pueblos y ciudades, cosa que hoy no sucede. Los cambios de usos y costumbres, como el abandono de encalar las casas, han propiciado su decrecimiento.

Tiene un montón de historias que la desacreditan, como el que se come la ropa de los cajones, aunque lo que más las perjudican históricamente son las creencias religiosas que las demonizan.


Son muy beneficiosas por la gran cantidad de insectos que consumen en su alimentación. Solo por eso deberíamos de considerarlas como beneficiosas.

En el hemisferio norte, entre abril y junio, incuban dos huevos esféricos, que a los cuatro meses salen nuevas pequeñas salamanquesas.

No estoy de acuerdo en su cría en cautividad, se ha costado que viven alrededor de ocho años.


No sé si son hermosas o feas, pero si se que son muy beneficiosas para el hombre, por lo que deberíamos de variar la forma en que las miramos.

Agradecer a mis amigos Antonio Felix Hernandez y Joaquín Povo su gentileza por cederme su magnificas fotos.

Rafa Casaña

Imagenes:
Antonio Felix Hernandez
Joaquín Povo
Rafa Casaña

domingo, 9 de octubre de 2016

La culebra bastarda rescatada


La culebra bastarda es ofidio de mayor tamaño de nuestra península, llegando a alcanzar tallas de hasta 240 cm, su distribución es bastante amplia y ocupa gran parte de la Península, el Magreb y noreste de Italia y sureste de Francia. Cabe destacar que ha sido introducida en las islas de Ibiza, Formentera y Mallorca.

Su color es un tanto variable y va desde un característico verde oliva hasta matices grises o parduzcos siendo su vientre más claro, blancuzco o amarillento.

Los machos son territoriales y poseen lo que se llama comúnmente como “silla de montar”, una mancha negruzca en el lomo localizada en el primer tercio del animal.


Sus escamas supraoculares son muy prominentes y eso junto a sus grandes ojos y su hocico puntiagudo le proporciona un aspecto inconfundible.

Habita en gran variedad de entornos, es frecuente encontrarla en medios agrícolas e incluso entre los escombros, zonas de matorral y terrenos pedregosos.

Su alimentación se basa en pequeños mamíferos, aves, saurios e incluso otras serpientes, llegando a practicar el canibalismo.

Su reproducción empieza en primavera, entorno a los meses de Abril y Mayo, la puesta consta de hasta 18 huevos que deposita en el mes de Junio, a finales de Agosto salen a la luz las pequeñas bastardas, durante dicha etapa los machos combaten entre ellos.


Como la gran mayoría de los ofidios peninsulares es una especie estrictamente diurna y terrestre, manteniendo actividad desde Marzo hasta Noviembre.

Es una especie agresiva e imponente, suele erguirse al sentirse amenazada y su bufido es fuerte, como todos los animales, su mayor defensa es huir, no obstante, posee colmillos posteriores provistos de veneno, siendo una de las pocas culebras venenosas de la península, a pesar de ello, es totalmente inofensiva para el hombre y es difícil que llegue a hincar dichos colmillos en una persona.

Estos animales han sido muy perseguidos por el hombre, y a día de hoy siguen siendo mal vistas.


No mas lejos de la realidad son animales inofensivos para nosotros.

Dados sus hábitos y alimentación, ayuda a controlar plagas y es parte de la cadena trófica, siendo además presa de la Culebrera española.

A menudo caen en efectos trampa como albercas abandonadas y balsas, lugares de donde no pueden salir y donde por desgracia, se introducen de forma accidental, el ejemplar de las fotografías fue rescatado de un efecto del que no podía salir, para su suerte, la encontraría en el lugar, bendita su suerte.

Recordamos una vez más que su presencia es síntoma de equilibrio ecológico, una joya que nos brinda la naturaleza y debemos proteger, sobre todo eso.


David Candel 

viernes, 23 de septiembre de 2016

"Memorias de primavera con Gallipatos"

El primer fin de semana de marzo comenzó una toma de datos que duraría hasta el primer fin de semana de julio. Con motivo de mi trabajo de fin de máster, me proponía comprobar que los gallipatos son un elemento clave en la dinámica poblacional de las larvas de anfibio.


Para ello, comencé a trabajar en once puntos de agua de Alcublas, dos de Sinarcas y cuatro de Camporrobles. Sin la sequía extrema de este año, muy probablemente habrían sido más.

No voy a explayarme mucho en los datos y resultados que obtuve, pero sí en las cosas curiosas que observé durante esos meses.

Empezaré hablando de Alcublas. Todo aquel que siga de forma habitual este blog conocerá mínimamente Alcublas. Y quien no, ya está tardando. 


Las archiconocidas balsas de la Pedrosa y Silvestre, ambas Reservas de Fauna Silvestre, siempre son interesantes.

Iniciaré hablando de la primera. Este año hemos podido observar, en lo que a anfibios se refiere, una comunidad bastante variada.

La población más evidente es la de rana común (Pelophylax perezi), aunque no era difícil observar las puestas de gallipato (Pleurodeles waltl) y adultos saliendo a respirar. 


Otras especies que se observaron fueron sapo corredor (Epidalea calamita), sapillo moteado (Pelodytes punctatus) y sapo partero (Alytes obstetricans). Sin embargo, cabe mencionar que por la descripción que me dio un informante, como actuó el animal y enseñándole fotos, es posible que en la zona se haya visto un sapo de espuelas (Pelobates cultripes).


Esta Balsa es formidable. Recoge casi todas las especies de anfibio de la comunidad. También alberga una población grande de culebra viperina (Natrix natrix), y no es raro encontrar eslizones (Chalcides bedriagai) o lagartijas colilargas (Psammodromus algirus). 

Sin duda, la escena a destacar en esta balsa fue ver cómo una culebra arrastraba hasta la orilla un adulto de gallipato, con intenciones no muy amistosas, hasta mis pies. Por desgracia, un movimiento mío asustó a la serpiente y huyeron. Tanto la serpiente, como el gallipato, aún vivo.


 La comunidad de invertebrados es también increíble, desde larvas de odonatos hasta ditiscídeos o heterópteros. La sorpresa que me llevé fue encontrar un grillo topo (Gryllotalpa grillotalpa).


Y en cuanto a aves, lo más destacable que encontré fue arrendajos (Garrulus glandarius) y chotacabras gris (Caprimilgus europaeus) (este último solamente lo oí). No obstante, no todo son cosas buenas… el problema de la enea (Typha latifolia) persiste.

En la Balsa Silvestre, lo primero que me llama la atención es que ni los gallipatos ni las ranas se han reproducido este año. Además, el sustrato de la Balsa estaba negro, por la acumulación de materia orgánica en descomposición. Creo que no le vendrá totalmente mal quedarse seca este verano. 

Solamente se reprodujeron, muy tardíamente, los sapos corredores y los sapillos moteados. Sin embargo, bajo una piedra encontré un sapo común (Bufo bufo) de tamaño considerable. En esta balsa lo que hay es bastante variedad de macrófitos, pero destacan los ranúnculos. Por desgracia, está empezando a ser colonizada por la enea. En anteriores entradas se ha escrito acerca del peligro para la fauna que suponen los efectos trampa. A pocos metros de esta balsa se encuentra uno. En dos visitas, se rescataron 10 gallipatos y 4 ranas. Es necesaria una actuación aquí.

Otras cosas a destacar observadas en Alcublas, o bien por su escasez o bien porque personalmente me gustan, fueron un enorme lagarto ocelado (Timon lepidus) cruzando la carretera de altura, una bandada de 9 buitres leonados (Gyps fulvus) cerca de la Solana, un aguilucho cenizo (Circus pygargus) en las Lomas, una perdiz roja (Alectoris rufa) con más de treinta pollos (aquí no diré dónde) y un par de corzos (Capreolus capreolus) (aquí tampoco diré dónde). A los Triops les sigue yendo bien.


Si has leído hasta aquí, probablemente no te importe seguir leyendo aburridos nombres científicos, porque aquí llega la zona cerealista de la comarca de Requena-Utiel.

Primero comenzaré por Sinarcas, con los que para mí eran el navajo pequeño y el navajo profundo. Más tarde, les puse el nombre de Lavajo del Jaral y Lavajo del Tío Bernardo, respectivamente. Como se secó, empezaré por el pequeño. Poca cosa. Mucho viento y mucho frío.

Pero a destacar un bicho enorme que pillé. Al ver lo que abultaba el salabre, pensé que era un gallipato obeso. Menuda alegría me llevé al comprobar que era un sapo de espuelas adulto. 


Por lo demás, solo destacaba la comunidad de invertebrados, con mucha diversidad de larvas de odonato.


Cabe mencionar que los aportes de este lavajo están muy mal. La enorme cantidad de agua que podría recibir este lavajo no le llega debido a que, para evitar que le llegue agua salada en invierno, por el uso de sal para evitar el hielo, el agua está canalizada e dirección contraria. Una solución un tanto ambigua, la verdad.

En el lavajo profundo hay mucho de lo que hablar. En primer lugar, alberga todas las especies de la comunidad salvo el sapillo pintojo (Discoglossus jeanneae).

Algo menos de la mitad de la orilla de la balsa está cubierta por cañizo, así que supone un refugio ideal para la fauna acuática. La comunidad de invertebrados es riquísima.

Especial atención me produjo un heteróptero de la familia de los escorpiones de agua, Ranatra linearis. Este insecto parece un bicho palo acuático con garras de mantis religiosa y un tubo en el final del abdomen para respirar. 

Aquí dos escenas merecen especial mención. Por un lado, dos culebras viperinas peleando por una larva enorme de sapo de espuelas. Por otro lado, un día se me ocurrió mirar el cielo, y maravillado quedé por lo que vi. Al mismo tiempo, en el cielo, tres buitres leonados, un alimoche (Neophron percnopterus), un águila culebrera (Circaetus gallicus) y un águila real (Aquila chrysaetos).


Para finalizar, hablaré un poco de Camporrobles. David Candel puede escribir mejor sobre esta zona que yo, pero contaré mi  experiencia.

En primer lugar, en este lugar es muchísimo más abundante que en Alcublas el lagarto ocelado. Llegué a ver uno bastante grande, atropellado. Otro, juvenil, lo encontré dos veces. Las dos veces huyó de mí metiéndose en el agua. No soy experto en reptiles, no sé si este comportamiento es normal. Pero me llamó mucho la atención.

Camporrobles es un lugar poco prospectado. Hablando con gente de la zona, al parecer, he encontrado especies que hacía mucho que no se encontraban, o que no se habían encontrado antes, véase el sapo de espuelas y el sapo partero. 


Solo muestreaba en sitios con gallipatos, y me llamó poderosamente la atención no encontrar ranas, puesto que son especies que en Alcublas suelen aparecer asociadas. 

Finalmente, terminaré de hablar de Camporrobles con dos observaciones, una buena y una mala. Tristemente, la carretera de Camporrobles a Utiel fue el escenario donde murió una gineta (Genetta genetta).

Por otro lado, en el cielo de esa carretera pueden observarse cosas impresionantes. Buitres, águilas, milanos negros (Milvus migrans) y reales (Milvus milvus) en migración e incluso un águila perdicera (Aquila fasciata).


Para terminar este insufrible sermón, puedo decir que sí, el gallipato es clave en las poblaciones de larvas de anfibio. Su conservación, como la de todos los seres vivos, es importante. 

Pero además, es un elemento que contribuye a estructurar comunidades interesantísimas, que valen la pena sentarse un rato en una piedra, a mirarlas, a pensar.

Ángel Galvez.


Imágenes: Ángel Galvez y Rafa Casaña.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Los efectos trampa para anfibios y reptiles


Nuestra fauna lleva ya décadas experimentando un declive global generalizado a causa, en gran parte, de factores humanos como son la contaminación y degradación del medio ambiente.

Pero por desgracia, son muchos los factores que influyen y son muchas las causas del problema, y entre ellas nos encontramos con los efectos trampa.

Los efectos trampa son, a menudo, fruto de la desaparición de la agricultura tradicional, el abandono de infraestructuras hídricas o su mala gestión.



Durante muchos años la agricultura, junto con la caza, han favorecido la presencia de anfibios al crear múltiples puntos de agua que tan necesaria es para completar su ciclo de vida, en las dos o tres últimas décadas los métodos de realización y la evolución constante en busca del máximo beneficio han supuesto que muchos de estos puntos de agua se abandonasen, quedando totalmente inutilizados.
Albercas, pozos, balsas de riego, aljibes y de mas puntos que antes fueron vida ahora se resumen en una trampa mortal.


Durante la primavera y otoño, e incluso durante las ocasionales lluvias estivales, estos puntos albergan agua y se convierten en perfectos puntos de cría para anfibios, que acuden a ellas en busca del líquido elemento.

El problema viene cuando estos puntos se desecan, grandes paredes lisas completamente verticales a pleno sol, los animales que caigan o no hayan podido escapar a tiempo sobrevivirán con la escasa humedad que puedan encontrar, con suerte, bajo el sustrato o entre los escombros, alimentándose de los pocos insectos que puedan caer, roedores en caso de ofidios.




Las principales causas de muerte son la desecación, la inanición y la hipertermia
Los herpetos (reptiles y anfibios) son animales que pueden permanecer largos periodos de tiempo sin la necesidad de alimentarse, lo que se traduce en una muerte lenta y angustiosa.

Pero, ¿Cómo combatir esta tragedia? Bien, no es tarea fácil y la única de manera de solucionar el problema es instalar rudimentarias rampas que faciliten su salida, tan simple como eso.


Serpientes y lagartos pueden trepar por un palo, tal vez los anfibios lo tengan más difícil, aunque añadiendo múltiples refugios en la zona más húmeda del efecto el problema se amortigua, pues lo más probable que logren escapar con las próximas lluvias.

Esto es un problema actual y debemos solucionarlo a toda costa, a veces no llegamos a tiempo y nos encontramos con animales en condiciones nefastas o, simplemente, hallados sin vida, pero el mero hecho de salvar una vida reconforta y motiva, a seguir adelante con esta labor.

Yo, personalmente os animo a ello, salir al campo, disfrutad de ello, satisfacción asegurada.

David Candel Arbó

Maquetación Rafa Casaña

martes, 2 de agosto de 2016

Los Escribanos AVES DE NUESTRO ENTORNO XIV




Existe una gran variedad de escribanos (género Emberiza), todos ellos repartidos por Europa. Son pajarillos muy diversos, aunque la mayoría de ellos (especialmente las hembras y juveniles), parecidos en su plumaje, pero con detalles muy diferentes cuando nos fijamos con atención. 



Son tantas especies las que existen de escribanos que enumerarlas todas no es objeto de esta pequeña reseña. No obstante, citaremos al menos los que pueden encontrarse en la Comunidad Valenciana, que son 4 especies: soteño (Emberiza cirlus), montesino (Emberiza cia), hortelano (Emberiza hortulana) y triguero (Emberiza calandra). En invierno puede encontrarse también, aunque de forma muy escasa, al escribano cerillo (Emberiza citrinella).


Me parecen pájaros confiados, a pesar de que no se ven con facilidad, de no preparar aguardos donde ponerles comida y agua. Se alimentan de insectos y semillas. Les gusta mucho bañarse como a la mayoría de avecillas, no importado lo fría que esté el agua, y emplean un buen rato en acicalarse, seguramente para eliminar parásitos y suciedad.


En Valencia se instalan principalmente en las comarcas de interior con presencia de bosques, cultivos de secano, y donde la temperatura es mas fría. 
En cotas bajas no los he visto, aunque al menos el soteño es un habitante escaso de los naranjales costeros y prelitorales.
Los escribanos soteño, montesino y triguero son residentes, aunque una parte de la población puede realizar pequeños movimientos transhumantes en invierno que los llevan a zonas forestales y de cultivo algo más próximas a la costa. 


Por su parte, el escribano hortelano es estival y en otoño emprende una auténtica migración hasta alcanzar el centro de África, donde pasa el invierno. Su canto es reducido y particular, con variaciones dependiendo de cada especie.
Como todas las avecillas, los escribanos desempeñan un papel importante en la Naturaleza, consumiendo insectos que podrían convertirse en plagas. Por lo tanto, es necesario concienciarse y darles el respeto que se merecen para favorecer su conservación. 
                                                                                               
                                                        José L. Sanmiguel.


Fuentes: Toni Polo
Maquetacaión: J. R. Casaña


jueves, 14 de julio de 2016

RESCATADA UNA CULEBRA LISA MERIDIONAL


La culebra lisa meridional es un ofidio de reducido tamaño y amplia a la vez que segregada
distribución.

Es una especie catalogada como de preocupación menor aunque ya se ha propuesto elevar su
categoría de protección a “Vulnerable”.

Es una especie terrestre y de hábitos nocturnos y crepusculares.

Su alimentación se basa en pequeños saurios, lagartijas, aunque también puede depredar sobre
artrópodos, micromamíferos e incluso pequeños polluelos.

Les gusta las zonas de matorral con muros de piedra y no es común verlas en huertas ni cerca de
ellas.


Su reproducción se sitúa entre abril y mayo, es una especie ovípara y las hembras depositan de 2 a
10 huevos dependiendo del tamaño de la misma, las puestas suelen ponerse en julio y eclosionan en
Septiembre.

Entre sus predadores se encuentran rapaces, jabalíes, gatos monteses y otras culebras de mayor
tamaño, como la bastarda.

En la Pobla de Vallbona es una especie poco frecuente dado a la rápida evolución de la urbanización
y destrucción/ausencia de hábitats propicios.

Tuve constancia de su presencia en el término al encontrar un ejemplar adulto de gran tamaño
ahogado en una balsa tapiada con una entrada tapada por una pesada baldosa.
En dicha balsa parecen criar el sapo partero común y hay total ausencia de rana común.


Hoy he sacado la segunda aunque, por suerte, esta vez con vida.

Parecía debilitada y fría y apenas opuso resistencia, decidimos fotografiarla y la liberamos a escasos
metros en un muro de piedra caliente eso si, tomando las debidas precauciones, tapando el hueco de
forma rudimentaria aunque eficaz, al menos, por un tiempo...

Debemos estudiar la situación y actuar de forma activa para evitar mas caídas accidentales, no
podemos permitirnos perder mas ejemplares de esta joya, ni una mas.

Así que mientras dura el estudio y se lleva a cabo el procedimiento procederemos a introducir un
tablón que servirá de “salvavidas” temporal tanto a culebras como a metamórficos de partero.


Les ayudaremos y haremos todo lo posible por evitar mas bajas, esperemos que funcione bien y esto
no vuelva a repetirse.

Saludos.

David Candel Arbó.