Grupo de voluntarios que cuidamos la biodiversidad de las balsas de Alcublas

miércoles, 22 de marzo de 2017

Sapos y carreteras


Los sapos son animales de costumbres nocturnas, al igual que sus parientes y haciendo gala de su comportamiento anfibio, a menudo salen con la lluvia, si a esto, además, le sumamos que son capaces de realizar migraciones reproductivas tenemos como resultado la clave de su observación en el medio natural con éxito, es decir, una noche lluviosa primaveral u otoñal.


En dichas migraciones, que como antes hemos citado, suelen realizarse normalmente en primavera u otoño, decenas de sapos (y demás anfibios) abandonan sus refugios en busca de un punto de agua que les permita completar el ciclo con total garantía.

No obstante, el panorama ya no es el mismo que hace décadas, dado que se han modificado los puntos de agua, contaminándolos, vallándolos, introduciendo especies exóticas e incluso, haciéndolos desaparecer sin más, desecación.

A todo esto debemos de añadirle un “pequeño gran” detalle, un matiz, que a ojos de cualquiera resulta algo insignificante, y eso son las carreteras.


Y ya no es tanto el número de carreteras sino más bien la localización de estas, puesto que basta con construir un simple tramo de doble sentido de punto A a punto B que cruce justo por una importante zona de paso de anfibios para que toda una población corra el peligro de extinguirse.

Puede sonar dramático, pero desgraciadamente la situación actual es muy desfavorable para ellos, y esto último que hemos mencionado he podido vivirlo en Llíria, donde en la carretera que une Llíria con Alcublas mueren aplastados decenas y decenas de sapos comunes (Bufo spinosus) que tratan de llegar al otro lado de la carretera.


El problema de todo esto es que parece ser que nadie se toma enserio esto, a nadie le preocupa.

Algo tan sencillo como una señal que indique precaución por paso de anfibios especialmente en noches lluviosas sería una medida que logre llamar la atención del conductor y le avise de que debe circular con especial precaución.


En Europa nos llevan años de ventaja en lo referente mediaciones de este tipo y no solo se limitan a la señalización sino también a actuar directamente sobre el problema, construyendo pequeñas paredes que desembocan en túneles que cruzan la carretera por debajo de la misma, lo que facilita el paso de pequeños animales (en este caso los anfibios) y garantiza no solo la supervivencia de los adultos sino también la llegada al punto de cría.


Para terminar, recordar que no todo son malas noticias y no todas las personas carecen de sensibilidad, es por ello que siempre hay gente dispuesta a echar una mano y ayudar en medida de lo posible, por ello, desde Gallipato Alcublano trataremos de actuar en todo cuanto podamos.

David Candel.

Imágenes:
David Candel
Rafa Casaña

martes, 28 de febrero de 2017

La vida volvió a las balsas y navajos de Alcublas

Habíamos contactado con David Rodríguez, biólogo paleontólogo, para enseñarle el término, pues tenía que hacer un trabajo sobre los fósiles de Alcublas.

Tema que igualmente nos apasiona, así que quede con David Candel y fuimos al encuentro, de paso, de nuestras balsas y navajos.


Parada obligatoria fue la Balsa Calzón que nos parecía excesivamente llena de pan de rana. Aunque su entorno estaba muy bonito con los almendros en flor.


Una vez producido el encuentro y después de trazar un itinerario, partimos hacia el Navajo de las Lomas, el cual tenía bastante agua pero no habían signos aparentes de vida. David Rodríguez tomaba notas y muestras de los alrededores.


La próxima parada fue el Navajo de Junco I, que también estaba bien surtido de agua y había algunos renacuajos de parteros y corredor, así como abundantes Notonectas. Los pimpollos toman ya forma de árbol.


Nuestra sorpresa en el Navajo de Junco II, fue grande un sapo moteado, 
Pelodytes punctatus (Daudin, 1802) también cuatro sapos corredores Epidalea calamita (Laurenti, 1768), lo sorprendente era que uno de ellos no tenía la raya amarilla en su lomo.
El tiempo pasaba deprisa nuestro invitado David Rodriguez, seguía tomando muestras y sorprendiéndonos la cantidad de fósiles, que encontraba, como se nota los profesionales.


Seguimos hacía el Navajo del Barranco del Agua, tenía bastante agua pero había poco vida en su interior, si exceptuamos las sempiternas Notonectas.


No pudimos continuar nuestro camino, pues los árboles caídos siguen tapando los caminos, aunque en este caso poco podemos hacer ya que estábamos en terreno fronterizo entre Alcublas y Altura y estos caminos correspondían al término de Altura.


Nuestro siguiente objetivo era el Navajo de la montanera, rota su imagen por la desaparición del Pino que le proporcionaba algo de sombra, debido al incendio forestal. 


Encontramos algunos Triops cancriformis, con sus correspondientes mudas.


Teníamos que parar a comer, aunque lo hicimos en el Navajo de la Caña de los Charcos, donde nunca nos defrauda la presencia de Triops Cancriformis, son abundantes y de gran tamaño.


Sin sentarnos comimos y disfrutamos del silencio que nos envolvía.

Nos quedaban pocas horas de luz y nuestro recorrido debía de seguir.

Llegamos a la Reserva de Fauna del Prao, preferiríamos lo hubiesen declarado HUMEDAL DE INTERIOR, pero no fue así la foto primó.

Estaba con mucha agua y el momento era mágico, el sol empezaba su ocaso.

El Navajo del Prao nos deparó la sorpresa de tener en su interior a Chirocephalus diaphanus (Prévost, 1803), llevábamos mucho tiempo sin encontrarlos, buenas noticias para Paula Carolina Rodríguez Flores, pues conocemos su interés por ellos. Eran abundantes, asi como los Branchipus schaefferi (Fischer, 1834).

Mientras David Candel rescataba un sapo partero (Alytes obstetricans), de un efecto trampa, también muestreando algunos sapos corredores Epidalea calamita. No para siempre en busca de anfibios.

La belleza de El Prao nos sobrecogía, pero debíamos seguir, nos quedaban algunas visitas.

La Reserva de Fauna de la Balsa Silvestre tenía bastante agua, no tanta como nos hubiese gustado, el sol ya casi no nos acompañaba, debíamos de acabar o nos envolvería la obscuridad.


Nos llevamos una alegría al observar que la Balsilla tenia abundante agua, Angel Galvez nos comunicó que había encontrado Gallipatos en ella, muy buenas noticias a la espera de que se puedan hacer las mejoras solicitadas a la Diputación de Valencia.

Una jornada muy interesante cabalgando entre biología y paleontología.
Agradecemos a David Rodriguez, David Candel y Angel Galvez esta estupenda jornada.

Rafa Casaña.

Imágenes: Rafa Casaña y David Candel.

jueves, 26 de enero de 2017

Y llego la nieve a las balsas en Alcublas.



Desde el 2 de Marzo del 2013 nueve meses; después del incendio forestal que arraso el término de Alcublas, no había nevado con esta intensidad.


Pese al abandono por parte de las administraciones y empresas suministradoras de servicios, debemos valorar positivamente esta nevada.


Caída de ocho postes de luz, tres días sin cobertura, aglomeración para contemplar y disfrutar de la nieve, por parte de los urbanitas.

Pero después de dejar estas perlas, pasemos a lo que realmente nos concierne.


En días anteriores ya había llovido, mejorando el estado de nuestras balsas y navajos.

Pero esta nevada garantiza llenar los acuíferos y bolsas de agua que tan importantes para la vida de Alcublas.

Las imágenes darán una idea de la cantidad de nieve que cayó en el término, debido a la diferencia que existe en el mismo que va desde los 350 msnm a 910 en su punto más alto, la distribución no se ha mantenido por igual.



La Balsilla tenía abundante agua y estaba totalmente helada, parecía una pista de patinaje. 

Deseamos que pronto la administración nos permita mejorar su permeabilidad.



El Prao estaba lleno y helado, la estampa cautivaba mis ojos y esperando que con esas aguas sus pequeños habitantes sigan su ciclo de vida.

No era fácil acceder a todas las balsas, la nieve nos lo impedía.



El Navajo de la Roza está lleno y helado, su entorno parecía un cuento de hadas.


No le iba a la zaga el Navajo de las Cañadillas, toda su cubeta parecía una pista de patinaje.



La reserva de Fauna de la Pedrosa presentaba un buen estado con cantidad agua en su cubeta, aún se percibía placas de hielo en su parte sur.



Con este pequeño repaso pretendo dar una pincelada pequeña de lo que ha sido para las balsas y navajos de Alcublas, esta copiosa nevada.

Ya lo dice el dicho “Año de nieves, Año de bienes”.


Rafa Casaña