Grupo de voluntarios que cuidamos la biodiversidad de las balsas de Alcublas

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Los moteados se helaban y se ahogaban en el Navajo de las Cañadillas



Hacia un viento infernal, cuando bajábamos del coche nos tiraba, aunque el sol estaban fuera y por desgracia no se veía ninguna nube, la sensación de frío era muy grande.

Regresábamos de un recorrido por algunas balsas del pueblo, cuando pasamos por el Navajo de la Cañadillas, prácticamente seco y aparentemente helada, el poco agua que contenía.


Al acercarnos constatamos que efectivamente el agua estaba helada, la noche debió de ser muy fría.


Pero sorprendentemente vimos que bajo del hielo seguían habiendo renacuajo, había muchos muertos, pero bastantes seguían con vida.

Nos planteamos, que los que quedaban, deberíamos de llevarlos a otro lugar donde si hubiese agua, pues la posibilidades de supervivencia eran muy limitadas.


No somos partidarios de estas acciones, pero muchas veces los sentimientos se adelantan a las razones.

Nos tocó romper la capa de hielo para acceder a ellos, más dura en los extremos y más fina en el centro, de los diminutos charcos.


No nos podíamos imaginar, por que aparentemente no se veía, la cantidad de alevines de anfibios que había, en un posterior recuento vimos que eran casi un centenar.

Repasamos concienzudamente todo para conseguir rescatar la máxima cantidad de ejemplares, pues lo que no sacásemos estaban condenados a muerte segura.


Después de la consiguiente sesión fotográfica los depositamos en lugar en el que el líquido elemento lo tenían asegurado, satisfechos, nos volvimos hacia el pueblo.

J. R. Casaña.

Carlos Micó.

martes, 19 de noviembre de 2013

Galba truncatula (Müller, 1774)


No es nuestro primer encuentro con caracoles acuáticos, ya el 17 de febrero del 2012 hablábamos de la Physella acuta, que de ahora en adelante  llamaremos Haitia acuta, cambio recomendado por nuestro amigo y colaborador Juan Rueda Sevilla. 
El mismo que tuvo a bien indicarnos el nombre del caracol del que os hablaremos hoy la Galba truncatula, que la encontramos junto con la  Haitia acuta en el abrevadero del Balsón.


Que sorpresa de vida nos deparan los espacios con agua, yo creía, equivocadamente, que los únicos caracoles de Alcublas eran los terrestres y mira por donde tenemos dos clases de caracoles acuáticos.


Allí en el abrevadero del Balsón estaba junto a larvas de mosquitos y Efímeras, disfrutando del líquido elemento.

La Galba truncatula es un molusco de concha que tiene entre 5-9 x 2-4.5 mm de tamaño, con 5 o 6 vuelas de espira, con separación muy clara.

Es un molusco semiterrestre, que generalmente vive en bosques pantanosos y prados húmedos y en este caso en abrevaderos sobre plantas acuáticas, pero siempre en lugares muy húmedos cuando está fuera del agua. Tolera hasta un 9.6 pH.


Su puesta suele ser de entre 12 a 20 que deposita en grupos redondeados, puede hasta poner tres veces al año dependiendo del clima.

Se cree que es nativo de Europa, aunque está ampliamente expandido.
Hasta hace poco, esta especie era conocida como Lymnaea truncatula.


Aunque de apariencia inocente es portadora de la Fasciola hepática, la duela del hígado que al ser absorbida por el ganado, se instala en los canales biliares y vesícula del los herbíveros, pasando en la ingestión de la carne al hombre.

Es la causante de una de las parasitosis más difundidas del ganado, la fascioliasis o fasciolosis, que es considerada como una de las enfermedades parasitarias más importantes del mundo de los rumiantes domésticos.

La vida tiene estos intrincados caminos.

Juan Rueda Sevilla

J. R. Casaña

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Agentes Medioambientales y el Gallipato Alcublano cuidan las Reservas de Fauna de Alcublas.



El día no era apacible, pero pese a ello, los Agentes Medioambientales y Gallipato Alcublano, quedamos en Alcublas para, conjuntamente, controlar las Reservas de Fauna de nuestro pueblo, que son, Balsa Silvestre, Balsilla y Balsa Pedrosa.

De buena mañana partimos hacia ellas, acompañados por becarios que estaban realizando prácticas  de sus estudios, la buena sintonía estuvo presente en todo momento.Visitamos primero la Balsa Silvestre en donde la vida de los anfibios era muy presente, los sapos corredores (Epidalea calamita) estaban en pleno amplexo (apareamiento) y las puestas eran muy abundantes, la noche anterior había llovido concienzudamente y la balsa estaba muy llena.


Realizamos los muestreos según el procedimiento, viendo, lo que presentimos al llegar, que la salud de la balsa era buena, comentamos los muestreos y nos fuimos hacia la segunda visita, la Balsilla.


La Balsilla estaba rebosante, llena, cosa no muy habitual en ella. Tuvimos la visita de una pareja de águilas, gozando de su contemplación.

Observamos abundantes puestas de anfibios y hasta vimos como dos machos de sapo corredor (Epidalea calamita) rodeaban a una hembra en un amplexo frenético. Alrededor de la misma detectamos varias parejas de sapos corredos en plena procreación.


Seguimos muestreando y en esos momentos la salud de la Balsilla era buena, con abundante agua y mucha vida. Lástima que le dure tampoco.

Nuestro próximo objetivo era en el sur de nuestro término, la balsa Pedrosa y hacia allí nos dirigimos.


Como las anteriores, estaba rebosante de agua y de vida, se notaban las escorrentías que habían aportado agua a la balsa, dejando sus huellas en el terreno.



Muestreando la balsa nos encontramos a un estupendo ejemplar de gallipato (Pleurodeles waltl), el mayor urodelo, anfibio con cola, de Europa, puede llegar a medir 30 cm y este no le iba a la zaga. Así como puestas de rana( Pelophylax perezi) y algunos insectos acuáticos.

Hemos obviado los nombres de los Agentes Medioambientales, pero no así nuestro agradecimiento por su labor, que esperamos se prolongue en el tiempo.

J. R. Casaña.




miércoles, 6 de noviembre de 2013

Los sapos moteados (Pelodytes punctatus) se ahogaban.



Si sabemos que no debemos de interrumpir el ciclo natural, pero a veces están difícil llevarlo a término, viendo como unos renacuajos estaban a punto de morir, porque su hábitat se estaba secando a marchas forzadas.


Sacaban su cabeza de la poca agua que quedaba en el Navajo de la Fuente del Puerco o de Guerri, un minúsculo charco en él se encontraban  decenas de renacuajos de Sapo moteado  (Pelodytes punctatus).

Habíamos salido por la tarde, para ver cómo iban funcionando los pimpollos, que en algunas zonas como la que visitamos son centenares de miles y al llegar al Navajo de la Fuente del Puerco o de Guerri, nos encontramos que estaba prácticamente seco, pero en sus someras aguas anidaba mucha vida, que tenia la muerte muy cercana.


Toda la hierba acuática se había tornado amarillenta y escasamente quedan algo de tonalidad verde y por su puesto muy poca agua.


Nos miramos y casi al unísono cogimos las herramientas para rescatar a los habitantes de este exiguo charco, no solo había renacuajos, si no también ninfas de libélula, notonectas y corixas, casi estaban tocándose unas a otras.


Sacamos los que pudimos, pues su instinto les hacia huir de nuestras herramientas adentrándose en el fango y dificultando nuestro rescate, pero aun rescatamos casi un centenar.


Decidimos trasvasarlos a la Balsa Pedrosa, por proximidad y por que alberga más cantidad de agua y durante más tiempo.
Recogimos enseres y vaciamos algunas garrafas de agua en el pobre charco, en un deseo de prolongar sus vidas, si antes no teníamos la suerte de que lloviese.


Nos dirigimos a la Balsa Pedrosa y depositamos en su cubeta los renacuajos y demás seres vivos que habíamos rescatado, satisfechos, pero con la duda de si nuestra actuación había sido la correcta.


El Gallipato Alcublano no es partidario de estas prácticas, pero desgraciadamente este año, por la sequía nos hemos visto abocados a realizarlas varias veces.

J. R. Casaña. 

miércoles, 30 de octubre de 2013

Argiope lobata o Araña tigre






Estaba empezando a anochecer cuando nos acercamos a la Clocha de la Dotora, queríamos ver como se encontraba.
Seguimos la senda y nos apareció una enorme tela de araña, que entre dos romeros tapaba totalmente la senda, dentro de ella estaba una araña de buen tamaño, esperando su merienda-cena. Hicimos las fotos correspondientes para posteriormente clasificarla con la ayuda de nuestros colaboradores.
Se trataba de la Argiope lobata, también conocida vulgarmente como araña tigre, se caracteriza, de forma particular, por el ribeteado ondulado en su abdomen que le da un extraño aire y de ahí le viene su nombre lobata.


Sus patas anilladas nos llamaron mucho la atención y su abdomen fuertemente lobulado.



Como suelo ocurrir muy a menudo el macho es más pequeño que la hembra, pues el macho mide sobre unos 6 mm y la hembra 25 mm. Con una sola inseminación es capaz de poner varias puestas de las que salen un gran número de arañas. En la parte ventral y en forma de circulo tienen las salidas de los hilos de seda, para construir la tela trampa.

  

La tela que teje es de grandes dimensiones pudiendo llegar al metro de diámetro, son muy resistentes y suelen colocarlas entre los matorrales de forma inclinada, capturando en ella variados insectos, incluso grandes como mariposas y langostas.



Los quelíceros, piezas bucales, con los inyecta el veneno a sus víctimas, se orientan hacia abajo.
Al construir  su trampa entre dos plantas próximas, pueden dar un susto a algún excursionista distraído, al chocar con ella.




Su picadura no es mortal para el hombre, a no ser que provoque alguna reacción, pero si puede ser dolorosa.
Andemos con cuidado cuando paseemos por el monte, no es nuestro sitio, estamos de visita y debemos de ser correctos y cuidadosos.  

J. R. Casaña
Fuentes:
http://es.wikipedia.org/wiki/Argiope_lobata
http://ichn.iec.cat/bages/arbusts/Imatges%20Grans/cArgiope%20lobata.htm
http://elviejoforestal.blogspot.com.es/2009/11/argiope-lobata-argiope-lobata.html