Grupo de voluntarios que cuidamos la biodiversidad de las balsas de Alcublas

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Isaura Mayeti (Simón, 1885) seguimos con ellas

La Isaura mayeti, pertenece a la familia Leptestheriidae, de dicha familia se han visto en la Península Ibérica y Baleares.

El género Isaura esta formado por una veintena de especies, pero únicamente la Mayeti ha sido avistada en la Península Ibérica y Baleares, hasta que lo descubrió Vicente Sancho Alcayde entre el invierno y primavera del 2006/2007 (febrero a mayo), siendo identificado por María Sahuquillo y Rosa Miracle de U. V., en Alcublas (Valencia).

Las hembras pueden llegar a medir hasta 9 mm. es entre 1.7 veces mas alta que ancha, el macho es mas alargado hasta 2 veces mas largo que ancho, llegando a medir 11 mm.


Se extiende, hasta el avistamiento en Alcublas, en Baleares y en norte de África. El avistamiento en Baleares, fue en Mallorca en Marzo de 1987.

Vive en charcos temporales y con poco agua formadas por la lluvia otoñal e invernal, las aguas suelen ser turbias y poco mineralizadas al ser agua de arrastre (Jaume, 1989; Thiéry, 1986).


La Isaura suele aparecer acompañada de otros branquipodos propios de esta tipo aguas, como Branchipus schaefferi, Triops Cancriformis y Daphania bolivari.

Las poblaciones que se avistaron en Mallorca, suelen vivir de Octubre a Abril y están formadas una única puesta de invertebrados, la eclosión de los huevos se produce cuando los charcos se llenan.
(Jaume, 1989).


En Alcublas el primer avistamiento que hizo el Gallipato Alcublano fue el 16 de Abril de 2011, aunque todas las que vimos estaban en charcos secos.


El siguiente avistamiento fue el día 15 de Mayo del 2011, estando sus colonias bastante repartidas en diversos puntos.


Posteriormente las hemos visto más veces, pero de ello os iremos informando.

Fuentes:

Gallipato Alcublano
Sancho, V y Lacomba, I. (2010) CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN DE PUNTOS DE AGUA PARA LA BIODIVERSIDAD. (2010) Valencia
Colección Manuales Técnicos de Biodiversidad, 2. Generalitat. Conselleria de Medi Ambient, Aigua, Urbanisme i Habitatge. 169 pp.
María Sahuquillo, Rosa Miracle.
Crustácea, Branchipoda  Escrito por Miguel Alonso, Museo Nacional de Ciencias Naturales (España)
http://books.google.es/books?id=gURbGkW0ey8C&pg=PA83&lpg=PA83&dq=isaura+mayeti&source=bl&ots=DChCc96eU3&sig=lGkeFAFDDY53I9PiBsiWou3Z5ME&hl=es&ei=z7d5TpagKIuv8QOvt-01&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=1&ved=0CBoQ6AEwADgK#v=onepage&q=isaura%20mayeti&f=false

sábado, 17 de septiembre de 2011

El Zebro o Encebro.

Alcublas es un pueblo que ha estado muy ligado a los animales domesticados para su uso en el campo, en las diversas faenas que para ello eran requeridos.

Primero se utilizaron las yuntas bueyes, mas tarde aparecieron los machos (mulos) y burros, actualmente hay caballos para la equitación y algún romántico tiene una burra, por lo expuesto nuestro amigo Vicente Sancho nos paso una información sobre el Zebro, especie de asno salvaje o burro que vivió hasta el siglo XV  y la queremos compartir con vosotros.

Durante la Edad Media se le denominaba zebro en Portugal, León y Castilla y zebra o encebra en la Corona de Aragón.

El Zebro se podía corresponder al enigmático Equus hydruntinus del pleistoceno europeo, en el que están trabajando los arqueozoólogos, para sacar en claro estas conclusiones.

Curiosamente los que investigaron mas sobre el Zebro, no fueron los zoólogos, si no los filólogos hispano-portugueses desde hace más de dos siglos, su existencia esta constada desde hace décadas.

En el siglo XVIII Fray Martín Sarmiento (1761) ya utiliza la palabra zebra, que fue la que utilizaron los misioneros portugueses para nombrar a los équidos rallados de África, que también fue tomada por autores italianos, franceses y alemanes del siglo XVII.



En la descripción de Chinchilla (Albacete) ordenada por Felipe II, y realizada en 1576, se encuentra el siguiente texto: "En esta tierra -pues en el resto de España no se conocían-, había muchas cebras, las cuales eran a manera de yeguas cenizosas, de color de pelo de las ratas, un poco mohínas, relinchaban como las yeguas y corrían tanto que no había caballo que las alcanzara" (ORTEGA, 1918).

El Zebro se le describe como un animal parecido al asno doméstico, pero más alto, fuerte y robusto, además de muy veloz en la carrera y bastante mal genio. El pelaje era gris ("de pelo de rata" es un comentario típico en las descripciones medievales) interrumpido por una banda oscura a lo largo del lomo. Parece que el morro era también oscuro, mientras que las patas presentaban rayas blancas y negras por debajo de la rodilla. Vivían en manadas que vagaban preferentemente por llanuras, aunque la caza (su carne era muy apreciada, especialmente por los nobles) y la competencia con los animales domésticos por los pastos fueron empujándolos poco a poco hacia las zonas montañosas.



La principal fuente de información sobre las utilidades que se sacaban del zebro procede de los fueros, que regulan su caza y el comercio de muchos de los productos del él obtenidos.

La carne del Zebro era comestible y, como tal, comercializada (CASIRO, 1928).  A su carne se atribuían propiedades como el quitar la pereza, quizás fuese por su velocidad y resistencia, según la obra  el Arte cisoria, obra escrita en 1420 por el Marqués de Villena. (TERRON, 1983).
También se utilizaba como animal doméstico, principalmente como animal de silla. Seguramente para montarlo como a una caballería.
Su distribución geográfica fue, por el occidente peninsular, desde Galicia al Algarbe, el borde occidental meridional de Castilla la Vieja hasta Teruel, Extremadura, Castilla-La Mancha, Andalucía y Murcia, salvo tres localidades aisladas en Zaragoza y Barcelona.
A partir del siglo XIII se produce una disminución notable, siendo así que en el XIV sólo son mencionados por el Libro de la Montería de la actual provincia de Murcia. La última referencia de zebros salvajes, en su último reducto peninsular, se concreta en torno a 1540.

Parece ser que durante etapas del Holoceno ibérico, anterior a la introducción del asno doméstico en la península ibérica (aproximadamente, siglo VIII a.C.) han aparecido restos del cebroen los yacimientos neolíticos de Terrera Ventura (Tabernas, Almería), Cueva de la Carigüela (Piñar, Granada) así como el yacimiento de Cerro de la Virgen (Granada) (BOESSNECK, 1971; MORALES, 1976; SALCEDO, 1980; UERPMANN, 1976).

El último lugar donde fue abundante, el sureste de la península, conserva varios topónimos relacionados con este animal, como Valdencebro (Teruel), Encebras (Alicante), o Las Encebras (Murcia) en España y Ribeira de Zebro, en el concelho de Moura, en Portugal

Seria estupendo se confirmara la existencia de un asno nuestro, ibérico,  seguramente hasta puede que viviese en Alcublas, pero los humanos con su afán de extensión y colonización, les fueron robando sus espacios, que pena no pasase con Zebro, como con los toros que si han perdurado hasta nuestros días.

Fuentes:
Vicente Sancho Alcayde
http://www.criptozoo.com/es/criptozoologia/dossier/criptidi-terrestri/item/159-la-zoologia-storica-come-complemento-dellarcheozoologia-il-caso-dello-zebro/159-la-zoologia-storica-come-complemento-dellarcheozoologia-il-caso-dello-zebro
http://es.wikipedia.org/wiki/Equus_hydruntinus
http://www.criptozoologia.net/criaturas/criptozoologia/EL_ZEBRO_ASNO_DE_LA_PREHISTORIA/EL_ZEBRO_ASNO_DE_LA_PREHISTORIA.php
http://www.murciaenclaveambiental.es/diciembre-2005.html?idSe=42
Gallipato Alcublano

jueves, 15 de septiembre de 2011

Visitas a nuestras Balsas y Navajos (Navajo Royo, Navajo Caña Ladrero y Balsa la Pedrosa)

Solemos salir los fines de semana, como hemos comentado en diversas ocasiones, a visitar nuestras Balsas y Navajos, para hacerles un seguimiento a su estado, conservación, flora y fauna, tomando las debidas notas graficas y escritas.

En esta ocasión iniciamos el itinerario por una de las balsas mas lejanas de nuestro pueblo por la parte sur y es el Navajo Royo, este día que efectuamos la foto nos sorprendió la lluvia que daba una nota diferente a las que habíamos ofrecido antes del Navajo Royo, pero su agua continuaba siendo roya (roja) de ahí su nombre.


Nuestra visita a este navajo no suele con mucha profundidad, es mas un hecho de gusto por saber como se encuentra su estado, como así hacemos en los 89 puntos de agua que tenemos localizados en nuestro termino.

Subiendo hacia nuestro destino, la Balsa Pedrosa, observamos un navajo que tiene el nombre de donde esta ubicado “Caña Ladrero”, no es muy grande, pero suele tener agua durante todo el año, se hizo al sacar graba (zahorra) para arreglar el camino, he visto huellas de jabalís, torcaces y hemos detectado la presencia de larvas de escarabajo acuático, zapateros y algas, también lo que se entiende por pan de rana. Una vez tomados los datos gráficos, proseguimos camino.



La Balsa la Pedrosa esta al pie del monte Pedroso, claro dentro de la partida de la Pedrosa, esta balsa junto a la Silvestre son las que el Gallipato tiene apadrinadas.

Lo primero que hacemos es un recorrido circular, para  ver como se encuentra su entorno, pero al mismo tiempo todas las ranas, saltando vuelven a su medio natural, las hemos molestado.


Hacemos un muestro de sus habitantes y las mediciones del estado en que se encuentra el agua, temperatura, turbidez, pH, etc.



Cuando regresemos confeccionaremos la ficha de la visita para después remitirla a Roncadell.


Después de la toma de datos, nos quedamos comentando un rato sobre la maravillosa vida de los seres acuáticos, recogemos y nos vamos a seguir visitando nuestros Balsas, Navajos, Gipes y Clochas.

Gallipato Alcublano

domingo, 11 de septiembre de 2011

La pareja de horneros.

Es domingo. Mi día favorito. Nuestro día de descanso. Lo que aprovecho para darme unas pasadas por diferentes lugares buscando amigos y amigas y conocer más y mejor con quien tengo que “lidiar” los próximos meses de mi exigencia.

Actividades que son muy importantes. Siempre hago lo mismo. Y siempre me da resultado.

Pero hoy he visto algo que he considerado interesante. No es la primera vez. Lastima que no suceda más a menudo. He visto a un congénere en la mano de un hombre qué amablemente le ofrecía comida y que devoraba con apetencia. Seguro, qué no era la primera vez.

Era una bonita estampa. Pájaro y hombre confraternizando amablemente. Sin reticencias. Ni cortapisas. Ni temor, sino todo lo contrario. Con amabilidad y cariño. ¿Por qué no puede ser así? Cuantas veces me lo pregunto.

Por desgracia no sucede muy a menudo. Hay que estar muy alerta con los seres humanos o te puede costar muy caro. ¿Que es lo que les molesta de nosotros? No será nuestra alimentación que es a base de gusanillos e insectos. No es posible que sea eso. ¿Por qué nos persiguen y resulta peligroso nuestros contactos?

Seguí revoloteando por todas partes. Buscaba a un semejante con quien armonizar lo que todos los años comenzaba a finales de julio. Tenía que encontrar un compañero. Por lo tanto, quedaba mucho que hacer. Y además, alguien de mí gusto. A veces no es fácil. También encontrar un buen lugar.

De pronto me acordé de la imagen del pájaro comiendo de la mano del hombre. Di un giro de ciento ochenta grados y busque aquel tocayo que me parecía diferente. Por lo menos lo que él hace, no lo hacen todos. No estaría mal compartir con aquel hornerito mis intenciones. Tenía buenas costumbres.

Por suerte, todavía estaba por las cercanías de donde le vi. Me acerque con cautela observando con detenimiento como era y no me desagrado. Al verme se acercó y pregunto por qué había vuelto. Quedé sorprendida y ruborizada. Entre otras cosas por que era un gallardo hornerito. Y también, por que no creí que se hubiese dado cuenta antes de mi presencia. Revolotee a su alrededor con la intención de impresionarle. E invitarle a un cortejo si es que le apetecía.

El, también comenzó a revolotear en mi compañía, al tiempo que lanzaba ligeros murmullos lo que indicaba que no le molestaba mi presencia y entendía mis intenciones. Se paró en un arbusto e incrementó sus murmullos invitándome a qué me posara junto a él. Cosa que hice.

Durante un tiempo estuvimos cantando juntos. Intentando mostrarnos complacidos. Mientras nos observamos mutuamente con discreción. Después, quedamos para reanudar nuestra “conversación” para dos días más tarde. Era como darnos un plazo para afirmarnos si queríamos reanudar nuestro encuentro.

El tiempo suele ser caprichoso. Unas veces es rápido. Otras muy lento. Los dos días que faltaban para nuestro encuentro se me hicieron eternos. Pensé, que se había parado el tiempo. No avanzaba. Tanbien pensé en cuales serían sus pensamientos.

Con un alba incipiente estaba despierta. Esperaba con impaciencia que saliera el Sol, que además, de templar la mañana estaría más cerca la hora del encuentro con mi pretendido hornerito.

Esperé un tiempo prudencial. Tampoco quería precipitarme. Después, sin aparente prisa me dirigí al lugar acordado. El encuentro no pudo tener mejores presagios. Me esperaba – y por sus movimientos, impaciente- con unos gusanillos en su pico que depositó con ternura en el mío. Fue su gesto de su deseo y buena voluntad.

Fue un desayuno muy gratificante y lleno de esperanza. Levantó el vuelo y me invitó a que le siguiera revoloteando a mí al rededor. Me uní a el con complacencia, dispuesta a dejarme llevar.


Fue una mañana muy atareada. Visitamos infinidad de lugares. Después de volar por muchos sitios, nos paramos al borde de un riachuelo de frescas y limpias aguas para satisfacer nuestra sed. Al mismo tiempo que mi compañero inspeccionaba las orillas tanteando la tierra mojada y húmeda llena de hierbas de todo tipo. Donde también lo visitaban ganados de diferente raza.

Todos sus movimientos me parecían más apuestos y sentí dentro de mí una urgencia que no pude evitar de mostrarla. Me subí en el árbol que no hacia sombra y puse a cantar con el mejor propósito que disponía. Él se dio cuenta y se acercó con delicadeza pero con decisión. Juntos, unimos nuestros cantos. Después, nos arrullamos con pasión. Fueron momentos inolvidables e irrepetibles que decidieron y marcaron nuestra unión.

Por mi parte estaba muy contenta por que nuestra descendencia sentiría y mostraría la necesidad establecer contacto con el ser humano y instituir una pauta para que muchos la siguieran en beneficio de todos.

Para no romper con nuestras intenciones, comenzamos a instalar nuestro nido en el alfeizar de una ventana. Situada en una casa de labranza cerca del riachuelo de frescas y limpias aguas. Fue el lugar perfecto. Y nos llenó de deleite el acogimiento de tubo por parte de los dueños. Estos depositaban gusanitos en la ventana al lado de nuestro nido.

Que, nosotros agradecíamos cantando nuestros mejores repertorios junto a el. Estábamos seguros que nos lo agradecían. Pues le veíamos detrás de la ventana sonriendo complacidos a toda la familia. Lo que aseguraba la prolongación de esta interesante relación entre el ser humano y los horneros. Pensando que también nuestros descendientes como los de ellos, seguirían las mismas intenciones creando unas interesantes y beneficiosas costumbres.


José L. Sanmiguel.

Fuentes: http://linde5-otroenfoque.blogspot.com/2010/04/el-hornero-un-pajaro-que-junto-su.html
http://elmiradorimpaciente.blogspot.com/2008/08/hornero-el-pjaro-albail.html
http://elhornerodesantateresa.blogspot.com/2009/11/el-canto-de-los-pajaros-interpretado_15.html
http://lanuevabuhardillademelan.blogspot.com/2011/04/el-hornero-ave-nacional-de-la-republica.html



jueves, 8 de septiembre de 2011

Los Quironómidos de nuestras balsas




Ya os hemos hablado de ellos y seguimos constatando que habitan en bastantes balsas de nuestro término, enriqueciendo su fauna.



No tenemos mucha mas información de la ya aportada hasta ahora, pero queremos poner algunas fotos de ellos, pues nos parece que merece la pena el verlos.



Sus diferentes colores y la plasticidad de sus hacen que sea todo un espectáculo el observarlos.



Hemos visto que son copiados como cebo por los pescadores, dado que muchos peces los degustan y tambien por sus formas tan singulares y atractivas.


 
En su estado larvario llaman mucho la atención.


Esperamos disfrutéis con su contemplación, como nosotros lo hemos hecho.


Gallipato Alcublano

lunes, 5 de septiembre de 2011

Isaura mayeti, nuevo avistamiento

Por lo que sabíamos, no pensábamos volver a encontrar Isauras este año, en el anterior artículo les dábamos la despedida, pero las condiciones climatologiítas han hecho que no sea así.

El sábado 21 de mayo salimos a ver nuestros puntos de agua en el termino de Alcublas, si el tiempo lo permite lo hacemos todos lo fines de semana, para estar al tanto de cualquier novedad que surja.

Coronamos el Collao de la Cruz en dirección al Prao y cual no sería nuestra sorpresa que estaba llenos de charcos efímeros, pensamos que era una buena señal y pensamos, que quizás habían vuelto a visitarnos las queridas Isauras mayeti.


Abundaban los charcos por todo el camino de Jérica y con cantidad de agua, la temperatura era agradable, pues estábamos finalizando mayo. La soledad era total, solamente se oían los pájaros, todo el entorno era gratificante.

Montamos nuestra mesa de trabajo y empezamos a investigar los charcos, como hemos comentado, abundaban.

En el primer charco que nos acercamos detectamos algún triops, renacuajos de sapo Bufo y algún Ditisco, no encontramos ninguna Isaura.



Al acercarnos al más próximo vimos que de los bordes del mismo, se adentraban en su interior algunas Isauras mayeti, si habían vuelto, estaban allí con su movimiento constante de dentro a fuera y fuera a dentro del charco.

Recogimos algunas en nuestra gaveta, para así poder fotografiarlas con tranquilidad y transmitiros a todos la belleza de estos invertebrados.
No eran tan abundantes como en abril, pero no importaba estaban otra vez allí, para alegrarnos la vista.

Seguimos revisando los charcos del Camino de Jérica y seguían apareciendo con su gracioso baile y a veces empujando a una compañera, componiendo una curiosa “T”.

  
Nos pusimos a fotografiarlas, para dejar constancia e incorporar material grafico al archivo del Gallipato Alcublano, creemos que el documentar todos estos avistamientos es necesario para que tanto biólogos y generaciones venideras las tengan a su disposición.


Concluido el trabajo volvimos al pueblo satisfechos del trabajo realizado.

Gallipato Alcublano

jueves, 1 de septiembre de 2011

Isaura mayeti el primer adiós

Estábamos en abril y como ya habíamos visto a nuestras Isauras mayeti, nos dispusimos a seguir estudiándolas, cargamos los aparejos, los montamos en el coche y nos dirigimos hacia el Prao o Rebalsaldor.

Por el camino comentábamos sobre la gran cantidad de Isauras que habíamos visto este año, su colorido, sus movimientos, lo desconocidas que eran para nosotros, hemos intentado ver bibliografía, pero no la hemos encontrado, quizás alguien nos pueda iluminar sobre ellas, le estaríamos muy agradecidos.

Empezamos a ver nuestro querido prao y las imágenes que se reflejaban en nuestras retinas, no eran las deseadas por nosotros, no había agua en los charcos efímeros o quedaba muy poca.


Nos acercamos a los charcos efímeros y nuestra primera impresión era peor de lo que habíamos evaluado en un primer momento, empezamos a ver el barro cuarteado, en algunos casos con mucha humedad, pero cuarteados, no había agua.

Se habían secado los charcos efímeros  y sus habitantes nos mostraban sus cadáveres, dándose un festín las hormigas.

Isauras mayeti, Triops cancriformis, Branchipus schaefferi, ya no estaban, no nadaban se habían convertido en pasto de las hormigas, es la vida, es su ciclo natural.


Para observarlas recogimos en una cuchara una muestra que nos diese una mejor vista de ellas, nuestras Isauras.


Entendemos que es su ciclo natural, pero eso no es óbice para habernos entristecido, pero esperamos que al año que viene, nos vuelvan a acompañar.

Gallipato Alcublano