Grupo de voluntarios que cuidamos la biodiversidad de las balsas de Alcublas

sábado, 12 de febrero de 2011

Curiosa lamina de Gallipato (Pleurodeles waltl)

Nuestro amigo Vicente Sancho ha tenido la gentileza de enviarnos una lamina de Gallipato, que esta en el libro de André Marie Constant Duméril en su libro “Erpétologie général ou Histoire naturelle complète des reptiles”, hemos considerado que es muy interesante la lamina y el naturalista francés, por lo que hemos pedido a Vicente nos haga una reseña. Esperamos os guste.


André Marie Constant Duméril (1774-1860) fue un naturalista francés que fue profesor de anatomía en el Museo Nacional de Historia Natural de París. Una de sus obras más importantes fue “Erpétologie général ou Histoire naturelle complète des reptiles”, en nueve volúmenes, donde describe en detalle 1.393 especies de anfibios y reptiles. El volumen Atlas recoge 120 exquisitos grabados que puedes consultar en este enlace, entre los cuales se encuentra esta magnifica ilustración de un gallipato.

Desde los inicios de la ciencia, anfibios y reptiles se han estudiado conjuntamente, pese a que existen notables diferencias entre ambas clases de vertebrados.

En los inicios de la clasificación moderna de las especies, sistematizada en el s. XVIII por Linneo (1707-1778) en su “Systema Naturae”, los organismos se ordenaban por similitudes en su anatomía y forma de vida. Por ello, los vertebrados “inferiores” como anfibios y reptiles, fueron agrupados bajo la misma Clase.

Es por ello que todavía en el s. XIX se estudian conjuntamente a anfibios y reptiles y en la actualidad, la Herpetología es la rama de la biología que estudia a los anfibios y reptiles, pese a que tienen modos de vida, de reproducción, morfología y metabolismo totalmente diferentes.

jueves, 10 de febrero de 2011

Amor en la charca

Los visitantes



-¡Oye, mira cuantos vienen! Le dije a mi amiga con alegría y entusiasmo.

-¿No les veo, donde están?

Me respondió un tanto alborozada.

-Están entrando en la charca. Mira allí. A tú derecha. Junto a los Carrizos.

-El otro día oí que vendrían. Como era de esperar. Le dije.


- Se termina agosto y ya sabes la que se organiza en septiembre todos los años. Y este año vendrán más. Ha llovido mucho.

- ¡Ya era hora! Me contestó.

Veíamos como se aposentaban con satisfacción. Eran buenos pronósticos. Los últimos años con la escasez de lluvias la colonia se había reducido demasiado. Casi estábamos al borde de la extinción. Este año recuperaremos la insuficiencia de estos tiempos atrás.

-Por qué no nos acercamos y saludamos a nuestros nuevos visitantes y posiblemente… algo más. Le dije con ironía.

Me miró y con una picara sonrisa y dijo:

-Tenemos que conseguir que sea algo más que una mera visita. Ya es hora que en esta balsa sucedan cosas que nunca deberían dejar de pasar. Desgraciadamente no siempre es posible. Ya lo sé. Pero hay que aprovechar las ocasiones cuando se presentan. Y esta es una de ellas. Tengo ganas de formar una familia.

Nos miramos con complicidad y nos acercamos a los nuevos visitantes dispuestas a todo.


Quedamos sorprendidas de la cantidad de que seguían entrado en nuestro recinto. Había una gran variedad. Pequeños. Grandes. Medianos. Jóvenes, menos jóvenes. Con colas de diferentes tamaños. Que movían con desenvoltura que tanto nos gustaba. Sus dimensiones eran entre 150 y 300mm, lo que proporcionaba una variedad de tamaños para todos los gustos.

Yo sabía que a mi amiga le gustaban los de cola larga. No sabía por qué. Un día le preguntaré.

Mi amiga era muy impulsiva y se me adelantó. Pero no me dejó atrás. Yo también deseaba formar una familia.

El resto de la colonia al oírnos y ver nuestras intenciones se sumaron al recibimiento de los visitantes con gran algarabía. Al ver que nos acercábamos con tanto ímpetu se alarmaron y nos descubrieron sus costillas para indicar que tuviéramos cuidado con lo que hacíamos.



Pero pronto se dieron cuenta de qué nuestro precipitado acercamiento no tenía nada de agresividad. Sino todo lo contrario.

Retiraron sus estigmas de defensa y mostraron su empatía. En un momento nos encontramos todos juntos con alboroto y confusión. Que satisfacción sentíamos al comprobar el número tan elevado de nuevos moradores. Había tanto donde elegir. Miré a mi amiga y la vi sonreír de felicidad. Emocionada. Tenía en sus pequeños ojos un brillo que la delataba.

Yo también era feliz. Era el comienzo de iniciar nuestras pretensiones y de asegurar nuestra permanencia.

Fueron momentos de júbilo y acercamiento. Momentos de ilusión y esperanza tanto tiempo deseados.

Pasaron los primeros días y todo eran risas, bromas y buenos pareceres. Luego, las cosas se fueron situando en sus justos términos. Cada uno y cada una fueron buscando lo que le interesaba según su criterio y apetencias.

Nosotras seguíamos juntas. Creíamos que era la mejor forma de conseguir nuestras intenciones.

Nuestros pretendientes, empezaron a mostrar sus atributos como era de esperar. Su aleta caudal se hizo más pronunciada, más insinuante. En los antebrazos se empezó a ver unas manchas oscuras en forma de almohadillas y más adelante también es posible aparecieran en la palma de sus manos delanteras. Los brazos delanteros se les arqueaban para asirse mejor a sus parejas. Todo esto era un conjunto de cosas que se repetían cada vez, pero siempre nos agradaba verlas. También comprobábamos que sus figuras eran más estilizadas. Lo que nos encantaba a todas. Es como demuestran nuestros pretendientes su celo y virilidad. Se avecinaba el gran acontecimiento. Solo nos falta que lleguen de nuevo las lluvias.

Mi amiga estaba inquieta y un tanto nerviosa. No lo podía disimular. Pero nada nuevo. Le pasaba siempre. Yo intentaba tranquilizarla, lo que me servía para disimular también mi nerviosismo.

Por las noches salíamos de la balsa y dábamos largos paseos, para ver al “personal” y para que nos vieran. Era la “técnica” que utilizábamos todos. A si podíamos elegir mejor.
Llegó mediado de septiembre y lo que tenía que suceder sucedió. Todo el mundo se fue acoplando para asegurar la continuación de nuestra especie. El tiempo nos respetó y las deseadas lluvias aparecieron puntualmente El nivel del agua que teníamos no era suficiente.

Después de algún “coqueteo” que otro encontramos a nuestra pareja. Mi amiga no paró hasta encontrar el de la cola más larga. Como siempre. También yo encontré al qué más me gustaba. Después de un corto noviazgo nos entregamos en cuerpo y alma. Y abrazadas a nuestra respectiva pareja recibimos el tan deseado premio.

Luego esperar el tiempo necesario. Ese tiempo cargado de esperanza que coincide con la llegada de enero y febrero, y recoger el fruto, para asegurar que nuestros descendientes sigan nuestros pasos y alejar la sombra de nuestra extinción. Esta vez fueron miles de futuros residentes. El tiempo nos fue benigno.

Y rogar a seres superiores y a la naturaleza, respeten nuestros lugares, necesidades y costumbres.

José L. Sanmiguel *

* José Luís es un nuevo colaborador del GALLIPATO ALCUBLANO, al que felicitamos por este  magnífico relato.





Jose Luis: me ha encantado esta fábula, tu interesante punto de vista en la descripción de la vida en esta especie de reptiles tan poco conocidos. Está muy simpática.
Un abrazo.




Miguel dijo...










Como diría un chaval de hoy, “muy guay”. Con estos artículos al final nos enganchareis en vuestro empeño por cuidar el gallipato




Amor en la charca dijo...










Me ha encantado este relato de vuestro nuevo colaborador.




Ranueco dijo...










Has conseguido lo inimaginable, un relato erótico sobre gallipatos, increíble.
Enhorabuena a J.L. Sanmiguel por este relato y a Gallipato Alcublano por ir incorporando importantes colaboradors.




Soliman dijo...










Que agradable y entrañable relato, con su pizca de sensualidad. Me gusta, sigue colaborando, que es un placer, en esta segunda colaboación, leerte.


sábado, 5 de febrero de 2011

Triops y Branchipus Schaefferi en un charco efímero.


A principios de Septiembre del año pasado llovió en Alcublas, lo que hizo que se formasen charcos en algunas zonas del término

Siguiendo nuestra costumbre de pasear por nuestras balsas y charcas, observamos que un pequeño charco, no tendría más de 2 metros por 1, había una turbulencia un tanto extraña, pese al color rojo barro intenso, veíamos como se producían movimientos dentro del charco.

Efectivamente cuando observamos con más proximidad el charco vimos unas series de líneas trazadas sobre el fango, que creaban turbideces en el agua. Su extensión, ya hemos dicho era exigua, pese a ello la vida era muy presente, centenares de Triops y Branchipus pululaban por sus turbias aguas.

Los Triops no eran mayores que una lenteja, peso a ello su rapidez e impaciencia en los movimientos era patente, algo mas grandes los branchipus, que parecían que se multiplicaban según íbamos recorriendo todo el charco.


Tomamos algunas muestras, pero sobre todo los Triops eran tan pequeños que la dificultad para fotografiarlos era grande, además de su rápido movimiento, la pequeñez de los mismos agravaba el trabajo.

Estuvimos observando largamente el hábitat de los pequeños animalillos, las rodadas que eran patentes en el barro, nos hacían pensar la fuerza y supervivencia que tenían, claro venían del Jurasico. El charco desgraciadamente estaba en medio de un camino bastante transitado.

Semanas mas tarde volvimos y lógicamente el charco estaba seco y la ausencia de vida era total.

miércoles, 2 de febrero de 2011

2 de Febrero Día Mundial de los Humedales

El Prao Humedal de Interior

Hoy potenciado por el Centro Español de Humedales (CEHUM), iniciativa creada por Fundación Biodiversidad en colaboración con la Universidad Politécnica de Valencia, la Universidad de Valencia y el Ayuntamiento de Gandia, se celebra el Día Mundial de los Humedales y para celebrarlo a lanzado la campaña de voluntariado «Mójate por los humedales».

Varias ciudades españolas llevarán a cabo una gran cantidad de actividades (exposiciones itinerantes, charlas interactivas, visitas guiadas a las lagunas y concursos creativos de narrativa, dibujo y fotografía, entre otras).


El objetivo es sensibilizar a los ciudadanos sobre la corresponsabilidad y la participación decidida en el cuidado de estos entornos de gran valor ecológico.


Ciudad Real, Cuenca y Toledo han centrado sus actividades en tres humedales: Lagunas del Pueblo y de Retamar, en Pedro Muñoz (Ciudad Real) y Laguna de Manjavacas, en Mota del Cuervo (Cuenca), con el apoyo de la Asociación Naturista La Mancha Húmeda.




Salamanca, la asociación ADRISS, se ha interesado por  la Laguna del Cristo (Aldehuela de Yetes) y en la Laguna de San Marcos (La Alberca).

La Coruña va a intervenir en las desconocidas Lagunas de San Pedro de Muro y Xuño, humedales integrados en la Red Natura 2000.

En Gerona Acció Natura destacará la importancia la Laguna de Sils y Cerros de Maçanet. El galápago leproso o el europeo son dos de las especies de interés que alberga el área.





Palencia auspiciado por Fundación Global Nature, se harán intervenciones en los humedales de La Nava, Boada y Pedraza que son las principales zonas húmedas de la comarca de Tierra de Campos.

Huelva se inaugura el Centro Ornitológico "Francisco Bernis" en el Parque Nacional de Doñana (Huelva).

España es un país muy rico en humedales, aunque hemos perdido entre el 60 y 70 % de los mismos, al principio de los años 90 ya habíamos perdido el 80% de sus llanuras de inundación, el 68% de sus lagunas interiores y el 59% de sus humedales costeros.


En Alcublas nuestra propuesta es la pronta clasificación de El Prao, como Humedal de Interior protegido, desde aquí rogamos a las autoridades, que sabemos lo están intentado, pongan si cabe mas intensidad en ello, para así tener una pronta concesión de dicha categoría.

lunes, 31 de enero de 2011

Depredadores de las balsas




La Notonecta



Cuando empezamos a recorrer nuestro término mirando y estudiando balsas, nos llamó la atención, un bichito que siempre estaba en todas ellas.  Nada de espaldas y presenta colores verdes, marrones o amarillentos.
No teníamos ni idea de qué se trataba, pero como siempre nos acogimos a los conocimientos de nuestros amigos de “Roncadell“
Al poco nos dijeron nuestros colegas que teníamos una Notonecta, que es un gran depredador de las balsas y que es muy dañina para otras especies y que cuando se seca la balsa puede salir volando hacia otros puntos de agua.
Los notonéctidos o nadadores de espalda son una familia de insectos acuáticos que se les conoce como garapitos o barqueritos, también en algunas regiones se les conoce como “Ángel de agua” o “bicho ángel”. Se caracterizan por nadar al revés, o sea con la pancha para arriba y alcanzan una gran velocidad con sus largas y peludas patas traseras. Pueden medir hasta 16 mm.
Hay dos subfamilias, Notonectinae y Anisopinae, cada una con cuatro géneros.
Son depredadores y atacan a presas tan grandes como renacuajos y peces pequeños, y puede causar una dolorosa picadura a un ser humano. Habitan en agua dulce, por ejemplo, lagos, piscinas, pantanos, y se encuentran a veces en los estanques de jardín. Pueden volar bien y así migran con facilidad a nuevos hábitats.
La notonecta utiliza un sistema único para permanecer sumergida: usa el suministro extra de oxígeno de la hemoglobina de su abdomen, en lugar de utilizar el oxígeno disuelto en el agua. El tamaño de estas burbujas de aire, que le proporcionan la flotabilidad, va cambiando según el nitrógeno se disuelve en la sangre y el oxígeno se utiliza en la respiración. Esto permite la regulación del tamaño de las burbujas de aire y su concentración de oxígeno
Suelen ser abundantes y molestas en las piscinas, debido a sus picaduras.

sábado, 29 de enero de 2011

Jugando con renacuajos

Mis veranos en la Serranía

por J. A. Martínez

Chelva

En los años 60, al igual que ahora en tiempos de crisis el veraneo en el pueblo era la opción elegida por la mayoría de la clase trabajadora residente en Valencia.

Esos podían considerarse algo afortunados de poder escapar del calor y pasar unos días con su familia, otros no tenían pueblo donde ir y debían conformarse con tres o cuatro días de playa en el verano, había que ir en tranvía, todo una odisea; comprar un cuarto de barra de hielo para tener agua fresca y media sandía en la nevera portátil.

Mis tios eran carniceros en Chelva, teníamos esa gran ventaja, tenían una casona muy grande y una posición acomodada lo que nos facilitaba el poder pasar unos días con ellos, aunque también supongo que se quedarían aliviados el día que regresabamos a Valencia, la gente de capital suele dar mucha faena.

La aventura del viaje debía empezar muy temprano, pues cogíamos el trenet hasta Líria a las 9 de la mañana y para llegar allí antes teníamos dos tranvías. Conociendo a mi madre seguro que nos levantaba a las 6 de la mañana, ella nunca llegó tarde a ningún sitio. Almorzabamos en el tren bocadillos preparados en casa, pues con el madrugón había mucha gana.

Para mi aquello era toda una aventura, pegado a la ventanilla viendo todo aquello que esa especie de pantalla me proyectaba, toda la belleza de la huerta hasta que los cultivos era siempre los mismos, cebollas alineadas geométricamente, estabamos en Benaguacil I y Benaguacil II, nombre de las estaciones que a mi me hacían mucha gracia, siempre pensé que eran dos reyes moros, seguramente padre e hijo.
Con mucha calor llegabamos a Líria y allí transbordo a la Chelvana que llegaba hasta Sta. Cruz de Moya (entonces no había comunicación con el Rincón de Ademuz). El autobús resultaba mucho mas cómodo que el tren y el paisaje mucho mas bonito, montañas, ríos, barrancos, etc.

Primera parada: Casinos. Invadían el autobús un grupo de chicas con cestas llenas de peladillas, piñones, garrapiñadas, turrones y a gran velocidad hacían su venta, el conductor siempre se encargaba de meterles prisas. Siempre comprabamos algunos paquetes de peladillas para obsequiar a mis tios y mis primas. A veces arrancaba la Chelvana y alguna peladillera se quedaba dentro y había que volver a parar para que se apeara, siempre gritando y protestando.

Luego: Losa, Domeño, Calles y por fin a la hora de comer en Chelva. Unos 60 Km aproximadamente nos habían llevado toda la mañana de viaje.

Chelva para mi era un nuevo universo, mi madre decía que era "cabeza de partido", no sabía lo que era eso pero debía de ser algo muy importante.

Mi madre me obligaba a dormir la siesta, pero a mi no me gustaba la idea y esperaba a que la casa se quedase en calma, seguramente todos descansarían y me escapaba de la cama. Ese tiempo de espera lo pasaba cazando moscas, tan abundantes entonces, eran el manjar favorito de la lechuza que tenía una vecina enjaulada.Por una puerta del patio interior me pasaba al huerto, que era compartido por los vecinos de la manzana de casas. Por allí pasaban varias acequias y en una de ellas, la de menos corriente, estaban los renacuajos, con los que no me cansaba de jugar.

Cogerlos con las manos era muy dificil, eran resbaladizos, estaban quietos como tomando el sol debajo del agua, cuando interrumpía su siesta nadaban en grupo de un lado a otro agitando su cola, entonces yo no sabía de la existencia de los espermatozoides y su parecido a los renacuajos.


A veces me llevaba alguno a casa en un frasco de cristal, lo escondía debajo de la cama, pero siempre se morían y eso que les echaba migas de pan, mas tarde he aprendido que no es su dieta preferida. Pasé muy buenos ratos contemplandolos, molestandoles y jugando con ellos.

Ahora en Alcublas cuando los veo en balsas, jipes o charices siempre vuelven a mi aquellos recuerdos, ya tan lejanos, de mi niñez, donde los renacuajos fueron parte importante de mis veranos en Chelva, ese precioso pueblo serrano, "cabeza de partido", como decía mi madre.